Mamen Mendizábal regresa a laSexta con una nueva temporada de Anatomía de…, ese formato que ha sabido mezclar la tensión de un true crime con la memoria colectiva para diseccionar, con bisturí televisivo, algunos de los momentos más impactantes de nuestra historia reciente.
En esta entrevista hablamos con ella sobre las claves de hacer investigación periodística de calidad.
¿Dónde crees que está la clave para enganchar a un espectador hoy en día?
La calidad de producción que hay. Yo creo que personajes como por ejemplo Jesús Gil, que son muy transversales, y tan polémicos y tan conflictivos, reúnen todo lo necesario como para que haya un interés. También historias que aporten, que sean curiosas, de las que no sepamos todos los detalles. Nosotros siempre decimos que contamos la historia tras la historia, porque tú puedes creer saber un titular sobre lo que pasó con Gil, por ejemplo, pero hay una enorme parte de todo lo que ocurrió que no se contó en su momento. Creo que ese trabajo lo hacemos muy bien, porque además, la narrativa del True Crime va muy bien con el formato, con la narración, y nos permite ir abriendo un programa en capas. Cuando crees que has acabado de una cosa y viene otra, y otra, y otra, y te da contexto histórico, historia de España, cultura popular. Creo que son programas muy complejos.
Y después de varias temporadas ya, que esta es la cuarta, ¿has notado más dificultades para conseguir testimonios o acceso a determinadas personas?
No, yo creo que cuando un programa funciona, y va por la cuarta temporada, se consolida. Eso hace que los que ya más o menos lo conozcan, o lo hayan visto, se sientan confiados. No contamos un rollo que no puedan ver ni hayan visto antes, sino que ya lo conocen.
Muchos de los temas que tratáis a veces obligan a revisar episodios polémicos o dolorosos. ¿Cómo manejas tú el equilibrio entre contar una buena historia y no caer en el morbo?
Nosotros intentamos no caer en el morbo. No creo que haga falta. El archivo con el que trabajamos es el material del archivo audiovisual de nuestra historia reciente, y creo que tiene suficiente interés para despertar atención. Las reconstrucciones audiovisuales, las investigaciones periodísticas…creo que el morbo se sustituye con todo ese trabajo. Y también creo que no hace falta añadir ni falta de realidad ni sensaciónalismo.
Después de tantos años cubriendo actualidad y sucesos, ¿hay algo que te afecte a ti personalmente y emocionalmente de una forma distinta a cuando empezaste en televisión?
Lo que me afectaba cuando empecé, me afecta ahora. Porque no tiene que ver con mi aspecto más profesional, sino que ver con cómo eres tú. Eres un profesional pero que se emociona. Yo desde luego soy incapaz de permanecer inmune ante cualquier evento de cierta magnitud. Por ejemplo, la DANA a mí me afectó muchísimo. Todo lo que ha ocurrido en la Comunidad Valenciana me ha causado muchísimo dolor, o lo que ha pasado con las víctimas del accidente de tren entre Málaga y Madrid.
Yo creo que nosotros los periodistas tenemos que mantener una cierta mentalidad y una cierta frialdad de cara a los espectadores, pero por dentro sufrimos exactamente igual. A mí me hace sufrir muchísimo la injusticia. Me ha hecho sufrir muchísimo Donald Trump este año, y Netanyahu, con todo lo que ha sucedido con Palestina.
¿Qué destacarías de esta nueva temporada?
La variedad de temas que tenemos, que permiten construir este catalejo de la que miramos esta historia reciente. Jesús Gil como un personaje peligroso de la política, el rey sin trono como una historia muy poco sabida de la rivalidad entre los Borbones, la investigación de los Goya del ‘No a la guerra‘, la ‘Ruta del Bakalao’ como fenómeno de ocio… son temas muy diferentes, pero que construyen entre todos una visión de la década de los 90 muy fascinante.
