El último podcast de LinkedIn de Juan Abarca Cidón, presidente de HM Hospitales ha servido para despedir a uno de los trabajadores del grupo que ha perdido la vida recientemente y de forma repentina. Con sus palabras, rinde homenaje a uno de los trabajadores que ha dejado una huella imborrable entre sus compañeros.
A continuación, reproducimos de forma íntegra sus palabras:
Pérdidas que golpean a la toda la organización
En HM Hospitales estamos profundamente conmovidos por la muerte de uno de nuestros profesionales; un enfermero muy joven, que nos produce un inmenso impacto y deja una huella imborrable entre sus compañeros.
Debía incorporarse a su puesto de trabajo ayer por la mañana, pero no llegó a hacerlo y horas después fue hallado sin vida en su domicilio
Era un gran profesional, comprometido con sus pacientes, generoso con sus compañeros, implicado en la vida del hospital y de esas personas que, sin hacer ruido, sostienen mucho más de lo que parece.
Cuando una pérdida así afecta a alguien que trabaja en un hospital, el dolor adquiere una dimensión muy particular. Y en servicios como una UCI, como era este caso, quizá aún más.
Porque allí el trabajo no se parece a casi ningún otro.
Allí se comparte una responsabilidad extrema, una tensión sostenida, una intimidad diaria con la fragilidad humana que muy pocos conocen de verdad.
Se trabaja donde la vida pende a veces de un hilo, se toman decisiones difíciles, se acompañan esperas interminables, se sostiene a las familias cuando apenas quedan palabras y se aprende a depender de la serenidad, del criterio y del compromiso de quien trabaja a tu lado.
En esos lugares, los equipos no solo trabajan juntos. Se reconocen, se protegen, se apoyan y se necesitan de una manera especialmente profunda. Se crea una forma de compañerismo forjada en la exigencia, en la confianza y en la conciencia de que nadie puede sostener solo todo lo que allí ocurre.
Por eso, cuando falta uno de forma repentina, no desaparece solo un profesional. Se rompe algo en el equilibrio humano del equipo. Se resiente el ánimo, la rutina, la mirada compartida con la que cada día se afronta lo más difícil.
No es la primera vez que vivimos una sacudida así. Hace unas semanas se nos fue de forma prematura e inesperada otro profesional de urgencias y hace ya un tiempo sufrimos también la pérdida de otra trabajadora cuando se dirigía a su puesto de trabajo.
Como entonces, el impacto para la plantilla vuelve a ser enorme. Porque hay ausencias que no pertenecen solo a una familia o a un grupo cercano, sino que atraviesan de parte a parte a toda una comunidad profesional.
Hoy solo cabe expresar nuestro dolor, acompañar y ayudar con todo el cariño a su familia, a sus amigos y a sus compañeros, y recordar con respeto y gratitud a alguien que honró su profesión de la mejor manera posible: cuidando a los demás.
Descanse en paz.
Hoy no #seguimos, nos paramos por un momento… porque hay acontecimientos que dejan a toda la organización en silencio..
En fin…
