Ayer se presentó en el CaixaForum de Madrid “La Economía de la Abundancia“, el nuevo libro de Jorge Neri, una obra que invita a repensar las bases del sistema económico actual y plantea la necesidad de evolucionar hacia un modelo centrado en el bienestar colectivo.
El libro no propone una ruptura con el progreso, sino una evolución de sus bases. Plantea orientar el dinero hacia el bien común, ampliar la forma en que medimos el valor e impulsar dinámicas de bienestar y abundancia sostenible.
En esta entrevista hablamos con su autor, Jorge Neri, abogado del Estado de Nueva York, empresario internacional y CEO de Cambio16:
¿Qué significa “abundancia” en un mundo marcado por la inflación, la precariedad, o la crisis de la vivienda, por ejemplo, en España?
La economía de la abundancia es una cosa que parece como una utopía, porque economía y abundancia parecen contradictorios, y más cuando venimos a romper el paradigma de lo que nos ha enseñado la economía. Porque la economía es la ciencia social que estudia cómo gestionar recursos limitados para satisfacer necesidades humanas ilimitadas, eso es lo que nos está diciendo este paradigma, que hay espacios, pero no los suficientes para cubrir las necesidades humanas. Recursos limitados para necesidades ilimitadas. Eso efectivamente produce el resultado que estamos viendo. Una tremenda tensión económica, porque de entrada esos recursos no son suficientes para todos.
Entonces, la economía de abundancia lo que viene a plantear es el paradigma de que sí hay recursos suficientes para todos, pero desde una nueva conciencia, desde un nuevo entendimiento. El problema no está en los recursos, está en cómo los gestionamos, cómo está la conciencia que gestiona esos recursos. Ahí es donde está el cambio que yo vengo a proponer.
¿Es compatible la propuesta con el capitalismo o implica superarlo?
Claro que es compatible. Yo creo que hay que entender que todo en este mundo está en evolución y el capitalismo tiene que dar un salto del capitalismo 2.0 al 3.0, donde le vamos a dar una nueva dirección al dinero. ¿Por qué una nueva dirección al dinero? Porque hay emociones que gobiernan la economía. Cuando yo empecé en Nueva York en mi carrera profesional, como abogado y como hombre de negocios, me di cuenta que todo lo que me enseñaban era que el sistema operaba en dos emociones. Esas dos emociones eran las que manejaban la economía, y eran el miedo y la avaricia. El miedo para paralizar a las personas como elemento de dominación, para que no logren sus objetivos, estén tranquilas, poderlas manipular, etc. Y la avaricia para que unos pocos puedan competir ferozmente, comerse toda la carne y acumular desmedidamente. Si tú operas bajo esas dos emociones, por supuesto que los recursos no son suficientes y no somos capaces de generar abundancia.
Yo lo vine a entender después de muchos años, con un proceso de crecimiento personal, que esas dos emociones bajas nos estaban impidiendo un sistema que funcionara para todos. Lo que pasa es que tenemos que despertar. Lo digo en el libro, en el primer capítulo, por eso el primer capítulo es el despertar. Nos sentimos dormidos, en una economía dormida, y lo peor del sueño es que nos hace creer que estamos despiertos. Y no, no estamos despiertos.
Nosotros funcionamos todos los días. Todos los días millones de personas se levantan a trabajar y a hacer dinero sin entender, sin cuestionar, y bajo el mecanismo que hemos heredado, y por eso tanto estrés, ansiedad, depresión, angustia, agotamiento… porque esas son las consecuencias naturales de un sistema que opera con emociones bajas.
¿Puede existir una economía basada en el bienestar sin sacrificar el crecimiento económico?
Yo creo fielmente que sí. Es importante entender primero que el miedo nos domina cuando se dice que la economía gestiona recursos limitados para necesidades limitadas, poniéndonos en una situación de sálvese quien pueda. Si somos capaces de superar ese paradigma y decir “no”, operando y trabajando todos en conjunto, podemos generar valor multiplicador para todos. Claro que es posible.
En el libro hay toda una serie de acciones que podemos tomar para generar valor multiplicador en favor de todos y para que la economía trabaje en favor del bienestar de las personas y de la naturaleza.
En cuanto al conflicto entre crecimiento y bienestar, yo no creo que exista tal conflicto. Si nosotros podemos identificar aquellos productos que generan bienestar o beneficio a las personas y a la naturaleza, y promoverlos y darles mayor valor, tendremos crecimiento, pero generándole beneficio a las personas y a la naturaleza. Te doy un ejemplo concreto. Hay dos muchachos en Holanda que decidieron meterse en la industria del cemento. Si yo hubiera sido su profesor de negocio, les hubiese dicho que el cemento era una industria muy difícil, tradicional y competitiva. Pero se metieron en la industria, apostando por el cemento de moho, un cemento nuevo que mezcla materiales orgánicos y cemento. Ahora, esos chicos ya mueven 300 millones de capital, y están transformando la industria del cemento.
Eso quiere decir que si generamos productos y servicios que mejoren y beneficien a las personas, tendremos mucho crecimiento económico, pero beneficiando a las personas y a la naturaleza. Y ahí tendremos una economía regenerativa y abundante para todos.
¿No crees que la riqueza hoy está demasiado concentrada para hablar de una democracia real?
Claro, bajo el sistema de la escasez, donde sólo unos pocos compiten ferozmente y acumulan desmedidamente, no puede haber democracia real. En este momento la economía nos está dirigiendo hacia un egoísmo de la riqueza. Esa es la dirección que yo creo que debemos cambiar. Debemos girar.
Ha habido promesas, grandes tecnologías, información, infraestructuras que están muy bien y que producen muchos beneficios. Ahora es el momento de tratar de cambiar esa dirección. Todos los mercados, el dinero… vamos a tratar de dirigir todo hacia el bienestar de las personas y la naturaleza.
¿Y cuál es la mayor mentira que crees que nos han contado sobre el dinero?
Yo creo que la mayor mentira que nos han contado es que el dinero es fácil, que el dinero se hace. Eso es una mentira. El dinero, si tú no tienes un propósito y una dirección clara a la hora de beneficiar a los demás, se convierte en una carga, y es por eso que estamos casi todos en una situación de sufrimiento. Hemos convertido el dinero en el fin último de la existencia. Y el dinero debería ser una moneda de intercambio, en favor de la vida, no como el fin último de nuestra existencia. Si lo convertimos en el fin último de nuestra existencia, probablemente lo que venga detrás sea mucho sufrimiento, aunque lo logres, aunque seas una de las personas más ricas del mundo, tendrás vacíos existenciales que te traerán también sufrimiento.
Las nuevas generaciones hablan mucho de salud mental, de conciliación, son más críticos con el trabajo… ¿Crees que están rechazando el modelo económico heredado?
Absolutamente. Yo también tengo hijos trabajando y tienen una conciencia mucho más avanzada, mucho más elevada. Se preguntan muchas cosas que en nuestra generación no nos preguntábamos. “¿Por qué hago esto? ¿Cuál es el propósito? ¿Qué va a ser de mi vida? Yo quiero una vida de felicidad”. Porque la felicidad entra en la ecuación más que la productividad. “¿Voy a tener bienestar o no voy a tener bienestar en este trabajo o en esta persecución del dinero?”. Esos cuestionamientos son la base de lo que hemos hablado.
Nosotros los humanos tenemos una necesidad de crecimiento, de extensión. Es una necesidad innata. Llegamos a un sistema que, como está configurado hoy en día, limita al ser humano, lo encajona. Y eso es lo que las nuevas generaciones están diciéndonos. “Yo así no. Yo quiero cuestionar el sistema y lo quiero tratar de modificar”. Al final es la esperanza de cada persona lo que cambia ysuma al sistema y ayuda a mejorarlo. Cuando seamos más y lleguemos a un punto de inflexión, podremos seguramente transformar la economía.
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