Un seguimiento cercano de los pacientes con linfoma, que incluya también el acompañamiento a familiares y cuidadores y el uso de herramientas tecnológicas de comunicación, facilita un mejor control de la enfermedad y la adherencia al tratamiento. Esta es una de las conclusiones del taller “Cerca de ti, cuidando de todos”, recientemente celebrado en el Hospital Universitario General de Villalba -hospital público de la Comunidad de Madrid- y centrado en favorecer una atención más humanizada de esta enfermedad oncohematológica.
La complejidad y heterogeneidad de esta enfermedad hace necesario un abordaje individualizado y un acompañamiento continuo, tanto del paciente como de su entorno, durante todo el proceso asistencial. Atender sus preocupaciones puede mejorar la forma en la que se afronta la enfermedad y contribuir a una mayor adherencia terapéutica. “Este tipo de enfermedad oncohematológica puede interferir mucho en la vida del paciente, no solo en el ámbito personal, sino también en la esfera social y en el día a día, y nuestra responsabilidad como profesionales sanitarios es cuidar de él, pero también de su familia”, explica el Dr. Rafael Martos, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del centro villalbino.
Ese acompañamiento se ve reforzado con sistemas informáticos que mejoran la comunicación entre los profesionales sanitarios y los pacientes y sus allegados. Así lo han comprobado en el Hospital Universitario General de Villalba, en cuya aplicación el Portal del Paciente disponen de una herramienta digital que permite resolver dudas y dar respuesta a cualquier problema que pueda surgir. “Fomentando el diálogo mediante estos canales de comunicación, además de aportarles tranquilidad, nos adelantamos a posibles complicaciones y podemos llevar un control más estrecho de los pacientes”, señala por su parte la Dra. María Yuste, especialista del mismo servicio.
El linfoma es una enfermedad oncológica de la sangre causada por una proliferación de linfocitos que provoca inflamación de los ganglios o adenopatías. Se trata de una enfermedad muy heterogénea y existen numerosos tipos de linfomas. Entre los más frecuentes se encuentra el linfoma de Hodgkin, que suele afectar a personas jóvenes.
Actualmente no se conocen con exactitud las causas que desencadenan el desarrollo de este tipo de tumores, originados por alteraciones o mutaciones de las células sanguíneas. Aunque pueden intervenir algunos factores genéticos o moleculares, no se ha demostrado una asociación entre la aparición de linfomas y determinados hábitos de vida.
En la mayoría de los casos, el diagnóstico se produce de forma casual. Habitualmente, el paciente detecta un bulto o adenopatía en zonas como el cuello, la axila o la ingle. En algunos pacientes pueden aparecer síntomas como pérdida de peso no voluntaria, inapetencia, fiebre, cansancio o infecciones de repetición.
Estrategias terapéuticas dirigidas a la curación
De cara a su abordaje, “aunque la Medicina no es una ciencia exacta, el objetivo cuando tratamos a estos pacientes es la curación” que, en determinados tipos de linfoma, como el de Hodgkin, alcanza tasas superiores al 90 por ciento en muchos casos gracias a los tratamientos actuales, asegura el Dr. Martos.
Además, si no se alcanza la respuesta esperada con las primeras opciones terapéuticas, existen alternativas adicionales. “Disponemos de segundas y terceras líneas de tratamiento, así como de opciones más novedosas como las células CAR-T, que permiten rescatar a pacientes que no responden inicialmente a la estrategia terapéutica planteada”, concluyen los especialistas.
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