¿VOLVERÁ AL BIPARTIDISMO? ¿O LA FRAGMENTACIÓN HA LLEGADO PARA QUEDARSE? 

“El bipartidismo no volverá a corto plazo”, Diego Sanjuanbenito acerca de la fragmentación parlamentaria

PRNOTICIAS CONVERSA CON EL MANAGING PARTNER DE RUD PEDERSEN ESPAÑA

“Esto no es una crisis cuando llevamos más de una década con este modelo. No vemos que esto vaya a cambiar ni que vayamos a volver a ese bipartidismo que tuvimos durante tantos años en nuestro sistema, ni a corto plazo y muy probablemente tampoco a medio plazo”

Durante años, los asuntos públicos en España han funcionado bajo una lógica relativamente estable: dos grandes partidos concentraban la mayor parte del poder institucional y las mayorías parlamentarias permitían anticipar con cierta claridad los tiempos políticos y regulatorios. Pero este modelo ha cambiado. La fragmentación parlamentaria ya no aparece como un episodio coyuntural, sino como una realidad consolidada que está alterando la forma en la que se negocian leyes, se construyen mayorías y se gestionan intereses dentro de las instituciones.

Para las empresas, asociaciones y consultoras de Public Affairs, este escenario multiplica la complejidad política, pero también amplía los espacios de influencia. Más partidos, más interlocutores y más sensibilidad territorial implican una conversación institucional mucho más abierta, aunque también más imprevisible.

¿Volverá al bipartidismo? ¿O la fragmentación ha llegado para quedarse? PRNoticias conversa con Diego Sanjuanbenito, Managing Partner de Rud Pedersen España, sobre el impacto de esta transformación política y sobre cómo la fragmentación parlamentaria está cambiando el trabajo de los profesionales de los asuntos públicos tanto en España como en Bruselas.

Bipartidismo vs. Fragmentación parlamentaria. ¿Hacia dónde vamos en España?

Lo que nos están diciendo en definitiva los españoles, es que a corto plazo no vamos a volver a ese bipartidismo imperfecto en el que había una costumbre larga dentro de nuestro sistema de funcionar. Ya llevamos una década o incluso una década larga viviendo en otro modelo de relacionarnos y de relacionarse los representantes de los españoles y las fuerzas políticas.

¿Esta tendencia podría cambiar?

No vemos en nuestro análisis que eso a corto plazo vaya a cambiar. Otra cosa es si esta realidad va a llevar a alianzas, a reconfiguraciones y si a futuro podemos ver que el sistema de partidos español puede evolucionar, como ha ocurrido en otros países de nuestro entorno, pero lo cierto es que incluso en esos países donde ha habido agregaciones y alianzas de partidos, para volver a tener bloques muy mayoritarios, de nuevo han entrado en crisis y se ha vuelto a fragmentar.

¿Hablamos de crisis o esta fragmentación parlamentaria ha llegado para quedarse?

Esto no es una crisis cuando llevamos más de una década con este modelo. No vemos que esto vaya a cambiar ni que vayamos a volver a ese bipartidismo que tuvimos durante tantos años en nuestro sistema, ni a corto plazo y muy probablemente tampoco a medio plazo.

¿Cómo podría interpretarse esta fragmentación?

La fragmentación como tal no tiene por qué entenderse necesariamente como un signo de fragilidad del sistema. Lo que sí es evidente es que es un sistema más abierto en el que hay más voces y más intereses que entran en juego a la hora de decidir y de elaborar nuestras normas y de alcanzar acuerdos también dentro de los gobiernos a todos los niveles.

¿Esto qué supone para los profesionales de los asuntos públicos?

Fundamentalmente una oportunidad a la vez que un reto. Nosotros estamos obligados por nuestra propia vocación a servir a esa participación democrática lo más amplia posible introduciendo también los legítimos intereses de nuestros clientes cuando representamos por ejemplo a empresas o asociaciones de empresas, o a causas que se quieren introducir en el sistema a través de demandas que se agregan a lo que es la iniciativa política. Entonces ahí tenemos una gran oportunidad de servir más a nuestros clientes, a más intereses, de hablar con más gente. Pero es un reto. Al final, se trata de poner a prueba nuestras capacidades pero yo creo que en consultoras como la nuestra, en Ruth Pedersen, que nos gusta explicar que somos expertos en complejidades, lo cierto es que la complejidad nunca nos asusta sino que nos supone más bien una oportunidad para dar un servicio mejor.

¿Qué relato tiene esta fragmentación de cara a Bruselas?

Tenemos que pensar también en que esta es una realidad que no es española, es una realidad que está en nuestro entorno y es algo global. Nosotros, como gran grupo europeo, estamos presentes en veintiún países de Europa y tenemos que lidiar con situaciones muy parejas en diferentes países donde están nuestras oficinas. Conocemos bien esta realidad. También esto tiene un correlato en las instituciones europeas, nosotros tenemos en Bruselas nuestra gran oficina central que, de alguna manera, recoge este espíritu comunitario y la que coordina todas las oficinas tanto del norte de Europa como las del sur, y de Europa del Este. Al final, tenemos un recorrido lidiando con esta situación de fragmentación en otros países y sabemos bien cómo funcionar en esa complejidad.

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