SALUD Y ATENCIÓN SANITARIA

Los expertos hablan: Cuándo es necesario acudir a urgencias y cuándo no

PARA EVITAR EL COLAPASO EN LA ATENCIÓN EN LOS HOSPITALES

El dolor torácico, la dificultad respiratoria intensa o los síntomas neurológicos bruscos son algunos signos que requieren atención inmediata

La aparición repentina de fiebre, dolor, vómitos, una caída o una infección suele generar dudas sobre si acudir o no a urgencias. En muchas ocasiones, el malestar preocupa, pero no siempre implica una situación grave. Sin embargo, en otros casos, esperar a que el síntoma mejore por sí solo puede retrasar la atención de problemas en los que el tiempo resulta determinante.

La clave está en observar cómo aparece el síntoma, cómo evoluciona y qué impacto tiene en el estado general del paciente. No es lo mismo una molestia que permite mantenerse activo y respirar con normalidad que un cuadro brusco, intenso o acompañado de un deterioro evidente. Esta valoración inicial resulta fundamental para decidir el tipo de atención más adecuado en cada situación.

En este sentido, las urgencias hospitalarias deben reservarse para situaciones en las que puede existir un riesgo serio para la salud o en las que el diagnóstico y el tratamiento no pueden demorarse. Cuando la persona se encuentra estable, en cambio, puede ser más adecuado recurrir a la atención continuada, la videoconsulta o una cita médica programada.

Cuándo acudir de inmediato a urgencias

Algunos síntomas requieren una valoración rápida porque el tiempo condiciona las opciones de tratamiento. Es el caso de signos compatibles con un ictus, un infarto, una reacción alérgica grave o una dificultad respiratoria intensa. Entre las situaciones que exigen acudir a urgencias o activar los servicios de emergencia se encuentran el dolor torácico opresivo, la falta de aire marcada, la pérdida de conocimiento, las convulsiones prolongadas o una hemorragia que no cede. También se incluyen las palpitaciones persistentes con mareo, la hinchazón facial o de garganta y los síntomas neurológicos bruscos, como la pérdida de fuerza en un lado del cuerpo.

Asimismo, requieren atención urgente los traumatismos importantes, las quemaduras extensas o el dolor abdominal intenso y repentino, especialmente si se irradia hacia la espalda o la ingle o se acompaña de malestar general. Fuera de estas situaciones de alarma, muchos cuadros leves pueden resolverse mediante la atención continuada, pensada para síntomas agudos sin gravedad que necesitan valoración médica en el mismo día. Este recurso resulta útil ante fiebre controlable, dolor de garganta, molestias respiratorias moderadas, vómitos sin deshidratación o pequeñas heridas. No obstante, si el cuadro empeora rápidamente o aparecen signos de alarma, es imprescindible acudir a urgencias o contactar con emergencias.

Seguiremos Informando…

Salir de la versión móvil