En la Cadena SER, y en el Grupo Prisa, han detectado la difusión del ‘mantra’ de la ‘derechización’ de la emisora tras la salida de Àngels Barceló. Una maniobra que ella misma se encargó de apuntalar en su despedida al declarar: “Pasamos página, yo ya soy la página de la izquierda y ahora toca completar la de la derecha”. Y que, por supuesto, fue aprovechada para lanzar una campaña de ‘agit prop’ contra el medio en cuestión.
Mientras tanto, en Gran Vía, 32 se mueven entre el enfado y el sarcasmo, ya que, como señalan fuentes de la cadena, “resulta muy peculiar calificar a José Luis Sastre de ‘derechista’”. Y es que se recuerda cómo precisamente Sastre ha sido la apuesta de Abacus, productora en la que Jaume Roures -no precisamente otro ‘derechista’- tiene mucho que decir, para ser la cara de ‘El Juicio’ en TVE.
Otro tanto sucede con la ‘derechización’ cuando se alude a Aimar Bretos, al que ciertos sibilinos, incluidos algunos que en otros tiempos se sentaban en su programa y le presentaban invitados para su programa de la SER, andan poniendo a escurrir por ser la ‘estrella’ de un programa producido por Ana Pastor.
En Gran Vía, 32 tienen claro que el claim de la ‘derechización’ obedece a un intento de sembrar cizaña y desprestigio. “La SER sigue siendo una emisora progresista, pero no una emisora gubernamental”, aseguran algunos de sus trabajadores. Y es que los hay que tienen claro que la ofensiva responde a que el Ejecutivo ha perdido terminales en la radio referente de la izquierda española, donde consideran que una cosa es la línea editorial y otra inmolarse a lo bonzo para apoyar a un Gobierno que destila aroma a fin de ciclo.
Más allá de la SER, en Prisa hay quienes creen advertir que la ‘mano negra’ que articula dicho relato no es tan oscura como parece y hay que buscarla entre algunos de los accionistas ‘rebeldes’ de su Consejo y entre los expulsados ‘manu militari’ por Joseph Ourghoulian.
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