LA HISTORIA DE SUPERACIÓN DE ÁLVARO

Veinte años después del trasplante que le salvó la vida: “Intento que esa oportunidad también sirva para mejorar la vida de los demás”

TRAS NACER CON OSTEOPETROSIS PRECOZ MALIGNA

Tras una infancia marcada por la enfermedad y la incertidumbre, Álvaro comenzó una nueva etapa. En la actualidad cursa tercero de Derecho y Relaciones Internacionales, preside el Rotaract Club Alcoy,

Hace veinte años, Álvaro recibió un trasplante de médula ósea que cambió por completo su destino. Había nacido con osteopetrosis precoz maligna, una enfermedad rara para la que el trasplante representaba la única posibilidad de supervivencia. A esa circunstancia se sumaba otra: es ciego de nacimiento. Dos condiciones que, como él mismo explica, forman parte de su historia, pero nunca han marcado los límites de su vida.

“Hoy celebro veinte años de mi nueva vida. Veinte años de nuevas oportunidades”, afirma al recordar una intervención que no solo le permitió seguir adelante, sino también construir el proyecto personal que entonces parecía inalcanzable.

Tras una infancia marcada por la enfermedad y la incertidumbre, Álvaro comenzó una nueva etapa. En la actualidad cursa tercero de Derecho y Relaciones Internacionales, preside el Rotaract Club Alcoy, mantiene su afición por la música y continúa practicando judo. Una vida activa que atribuye a la decisión solidaria de un donante anónimo y al trabajo de los profesionales sanitarios que hicieron posible el trasplante.

El joven no olvida tampoco el apoyo constante de su familia durante todo el proceso. “Sin ellos nada hubiera sido posible”, asegura. Su testimonio pone rostro a la importancia de la donación de médula ósea y al trabajo que desarrolla el Registro Español de Donantes de Médula Ósea (REDMO), que conecta a pacientes con donantes compatibles en todo el mundo.

Para Álvaro, un trasplante significa mucho más que un tratamiento médico. Es la posibilidad de estudiar, practicar deporte, asumir responsabilidades o disfrutar de la vida cotidiana. “Cada vez que alguien decide hacerse donante o apoyar la investigación, está ofreciendo mucho más que un tratamiento. Está regalando futuro”, destaca.

Dos décadas después de recibir aquella segunda oportunidad, su mensaje sigue teniendo el mismo propósito: agradecer a quienes hicieron posible su recuperación y recordar que muchas personas continúan esperando un donante compatible. “Hace veinte años me regalaron la oportunidad de vivir. Desde entonces, intento que esa oportunidad también sirva para mejorar un poco la vida de los demás.”

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