Lo que se vislumbra en el horizonte de la próxima temporada para Mediapro es, por una parte, un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que, según fuentes internas, podría afectar a cerca de dos centenares de trabajadores de la productora, y, por otro, la puesta en marcha de acciones legales contra varios exdirectivos de la empresa, ahora vinculados a su competencia directa, NVP Sports, que se quedó el contrato de gestión de La Liga.
En este caso, y como adelantó ‘El Confidencial’, Mediapro señala que dichos exdirectivos pudieron llevarse información confidencial tras su salida de la empresa y su fichaje por parte de NVP Sports. La cuestión no es, jurídicamente hablando, sencilla, pues dilucidar hasta qué punto se llevó a cabo lo que Mediapro acusa es una labor de gran dificultad.
Además, y como señalamos en PRNoticias recientemente, Mediapro había estado en las quinielas para proporcionar el servicio técnico a La Séptima, el nuevo canal que lidera José Miguel Contreras. Pero, de forma repentina y tras un proceso llevado a cabo con la máxima discreción, la nueva televisión optó por Toboggan.
Junto a estas circunstancias, Mediapro también tiene que resolver otros asuntos, enmarcados dentro de un complejo proceso de reestructuración en el que algunos apuntan a Benet como responsable de la herencia dejada.
Además, en el terreno de la comunicación, Mediapro, que durante años mantuvo una política al respecto bastante eficiente, está encontrándose con problemas para desarrollar un relato sobre su actual situación.
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