VOLVER A EMPEZAR

…Hay una vieja máxima que dice que la política nunca cierra puertas; simplemente cambia de pasillo. Y si algo demuestra la trayectoria reciente de Santos Cerdán es que, cuando un camino se estrecha, siempre queda una autovía por explorar…

La noticia de que el exsecretario de Organización del PSOE habría decidido obtener el permiso para conducir vehículos pesados invita inevitablemente a la metáfora. Durante años pilotó negociaciones parlamentarias, pactos imposibles y equilibrios de precisión. Ahora, al menos sobre el papel, el horizonte parece mucho más sencillo: kilómetros de asfalto, áreas de servicio y una hoja de ruta marcada por el tacógrafo en lugar de la aritmética parlamentaria.

Quien antes fue técnico en electrónica industrial parece haber recuperado la lógica de los circuitos: cuando una conexión deja de funcionar, conviene rediseñar el sistema. Es una forma de reinventarse que, compartan o no sus críticos, revela cierta capacidad para adaptarse a una realidad muy distinta de la que ocupaba hace apenas unos meses.

El paralelismo con Jimmy Hoffa surge casi de forma automática. Hoffa convirtió el mundo del transporte por carretera en un escenario casi mitológico, donde los camioneros eran mucho más que simples conductores. Cerdán, salvando todas las distancias históricas y políticas, podría descubrir que la cabina de un tráiler ofrece bastante más tranquilidad que un escaño rodeado de micrófonos.

Y luego está el detalle más novelesco de todos: nació en Milagro, Navarra. Un topónimo así obliga a los guionistas de la actualidad a contenerse. Porque si alguien busca un titular sobre una segunda oportunidad, pocos lugares ofrecen un simbolismo tan evidente. En tiempos donde la política acostumbra a fabricar tragedias, empezar de nuevo desde un pueblo llamado Milagro casi parece una licencia literaria.

Quizá el verdadero aprendizaje sea que la vida, como las carreteras, siempre ofrece un desvío inesperado. Algunos llevan al poder. Otros simplemente conducen hacia un destino distinto. Y, visto lo visto, no siempre es el peor de los viajes. Además, y dados sus antecedentes, quizá a Santos Cerdán se le olviden las llaves del camión en la cisterna de los aseos de alguna gasolinera para que la carga acabe convenientemente subastada en el mercado negro.

José Antonio RULFO

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