La crisis interna en la Agencia EFE se recrudece. La representación de los trabajadores ha decidido dar un paso más y judicializar el conflicto con la dirección tras constatar, en la última Comisión Mixta Paritaria, la negativa de la empresa a reconocer derechos laborales vinculados a los descansos.
En concreto, los sindicatos defienden que la reciente sentencia de la Audiencia Nacional sobre la compensación de festivos en sábado es de aplicación directa a la plantilla, mientras que la empresa se escuda en su condición de sociedad mercantil estatal y en que el fallo no es firme.
La falta de acuerdo ha dinamitado la vía interna de negociación y aboca el conflicto a los tribunales. Desde CCOO interpretan esta postura como un nuevo ejemplo de la “resistencia” de la dirección a reconocer mejoras laborales, en un contexto ya marcado por el deterioro del clima interno y la acumulación de frentes abiertos.
El malestar no se limita a este punto. Los trabajadores denuncian que la negociación del convenio colectivo lleva más de dos años paralizada, a lo que se suma el incumplimiento de compromisos clave como las jubilaciones anticipadas incentivadas, prometidas antes del verano pero aún sin materializarse.
Opacidad, enchufismo y un plan estratégico “fantasma”
Las críticas de la plantilla también apuntan directamente a la gestión interna. La Comisión de Igualdad ha vuelto a evidenciar la falta de criterios objetivos en la designación de puestos de responsabilidad. CCOO denuncia que la dirección prima perfiles “afines” frente a profesionales con mayor experiencia, lo que erosiona la confianza interna y lastra la eficiencia de la organización.
En paralelo, crece la inquietud por la ausencia de un proyecto claro para la Agencia. Más de dos meses después de la llegada de la nueva directora de Estrategia y Transformación, Diana González Ortega, los trabajadores aseguran no conocer ninguna hoja de ruta concreta. La presentación realizada por la directiva se limitó, según fuentes sindicales, a conceptos genéricos como innovación, inteligencia artificial o diversificación de ingresos, sin objetivos definidos ni calendario.
Esta falta de concreción alimenta las dudas sobre el futuro de EFE. Los sindicatos temen que la búsqueda de nuevas fuentes de financiación pueda poner en riesgo la independencia informativa y desdibujar el papel de servicio público de la Agencia, especialmente en un contexto en el que también han trasladado su preocupación por posibles dificultades para informar sobre la SEPI, su único accionista.
El rechazo previo del plan estratégico por parte de la SEPI y la ausencia de una alternativa clara refuerzan la sensación de deriva. “EFE no sabe hacia dónde va”, resumen fuentes sindicales, que reclaman a la dirección transparencia, objetivos concretos y garantías de que la transformación no se hará a costa de los derechos laborales ni de la independencia editorial.
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