La historia es conocida y supuso un topetazo para la credibilidad de ‘El Confidencial’, que, sin embargo, mantuvo su apuesta por Marco como adjunto al director y pieza clave de las informaciones del diario que dirige Nacho Cardero. La justificación era que el periodista había recurrido la multa. Hasta que el pasado martes ‘Cinco Días’ levantó la liebre: la Audiencia Nacional confirmó la sanción de 15.000 euros.
En ciertos despachos se valoró el hecho de que fuese precisamente el diario económico de Prisa el que publicase la información sobre la ratificación de la sanción. Y es que el grupo que preside Joseph Ourghoulian y Marco han mantenido una guerra soterrada -o no, según el momento- en la que se han cruzado todo tipo de acusaciones y en las que medios de Prisa han denunciado manipulaciones y malas prácticas por parte del periodista de ‘El Confidencial’.
Lo que algunas fuentes de ‘El Confidencial’ consideran una ‘patada hacia adelante’ crea una situación llamativa. Porque Marco es considerado un ‘peso pesado’ de la redacción, que, en calidad de adjunto al director, reporta directamente a Cardero y ha venido manteniendo una excelente sintonía con el empresario Pedro Pérez, influyente en lo más alto del digital, especialmente en José Antonio Sánchez, ‘Totoyo’, en calidad de consejero. Una de sus múltiples ocupaciones, pues Pérez ha tocado incluso el sector de la construcción.
De hecho, existe la percepción de que Marco ha tenido siempre una posición privilegiada en ‘El Confidencial’ por actuar en estrecha conexión con los intereses de Pérez, que han ido variando a lo largo del tiempo. También las relaciones con ciertas fuentes, como Pérez Dolset, que acabó convirtiéndose en uno de los destapados -precisamente por otros periodistas de ‘El Confidencial’- como miembro de las ‘cloacas’ del PSOE.
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