LA DEUDA DE PRISA SIGUE MARCANDO SU HOJA DE RUTA

Prisa contiene su deuda, pero el lastre histórico sigue marcando su hoja de ruta

CIFRADA EN 779 MILLONES DE EUROS

El grupo mantiene su apalancamiento bajo control y mejora ratios, aunque la necesidad de caja y la presión del negocio mantienen la tensión

La evolución de la deuda de Prisa sigue siendo uno de los principales termómetros de su situación financiera. Según los últimos resultados correspondientes a junio de 2026, la compañía mantiene su deuda financiera neta en 779 millones de euros, prácticamente en línea con el mismo periodo del año anterior, lo que refleja un cierto grado de estabilidad tras años de ajustes.

Sin embargo, esa aparente contención no oculta la presión estructural que arrastra el grupo desde hace más de una década. Aunque la deuda neta bancaria se reduce ligeramente —en torno a un 2% interanual—, el incremento del pasivo asociado a arrendamientos (NIIF 16), especialmente en Latinoamérica, compensa esa mejora y mantiene el volumen total prácticamente inalterado.

En términos trimestrales, la fotografía es algo menos favorable. Desde diciembre de 2025, la deuda ha aumentado en 22 millones de euros debido a las necesidades de caja habituales del negocio, en línea con la estacionalidad. De esa cifra, unos 6,5 millones corresponden a la renovación y alta de contratos de arrendamiento en mercados latinoamericanos, un factor que sigue ganando peso en la estructura financiera del grupo.

Mejora de ratios, pero con cautela

Uno de los indicadores que sí muestra una evolución positiva es el ratio de deuda neta sobre EBITDA, que se sitúa en 3,78 veces frente a las 4,26 veces de junio de 2025. Esta reducción del 11% refuerza el mensaje de la compañía sobre su compromiso con el desapalancamiento, una de las prioridades estratégicas en los últimos ejercicios.

Pese a ello, el nivel de endeudamiento continúa siendo elevado en comparación con otros actores del sector, lo que limita la capacidad de maniobra del grupo en un contexto de mercado adverso. La debilidad de los ingresos publicitarios, la transición digital y la presión sobre los márgenes obligan a Prisa a mantener una estricta disciplina financiera.

Con una liquidez de 209 millones de euros entre caja y líneas disponibles, el grupo gana algo de oxígeno a corto plazo. No obstante, la deuda sigue siendo un elemento central que condiciona su estrategia futura. Tras años de reestructuraciones, refinanciaciones y venta de activos, el reto para Prisa continúa siendo el mismo: reducir de forma sostenida su apalancamiento en un entorno cada vez más exigente para el negocio de los medios.

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