Vuelven los vecinos. Vuelve la alegría. Regresan los coches. Se reabren las carreteras. Los gobiernos aprueban decretos para facilitar el regreso a las viviendas que sobrevivieron al fuego. Todo parece recuperar la normalidad. Pero sólo para algunos. El resto sigue viviendo en blanco y negro. Donde antes había bosques quedan cicatrices. Donde antes existía un hogar ahora sólo quedan cenizas. Los micelios han dejado de hablar entre ellos. Los animales han perdido el camino. Y muchos vecinos continúan caminando como zombis entre los restos de una vida que todavía huele a humo.
La tragedia no termina cuando se apaga el último incendio. Termina cuando alguien vuelve a sentir que tiene un lugar al que regresar. Mientras unos recuperan la rutina…otros siguen buscando su casa debajo de las cenizas. Porque hay incendios que queman árboles.
Y otros… queman el mapa donde una persona sabía quién era.
Las llamas siempre se ven en color. Las cenizas siempre llegan en blanco y negro.
pedro de aparicio y pérez de Lucentis…
