La comparecencia de Mónica García este jueves en el Congreso para explicar la crisis sanitaria de Ceuta habría incrementado la tensión dentro del Ministerio de Sanidad. Según fuentes internas del departamento que aseguran conocer directamente las conversaciones, el director de Comunicación, Luis Giménez San Miguel, habría expresado su malestar y puesto sobre la mesa la posibilidad de abandonar el cargo inmediatamente o después de la intervención parlamentaria de la ministra. La eventual salida no consta formalizada ni ha sido confirmada oficialmente.
Las fuentes consultadas describen importantes diferencias profesionales sobre la gestión política y comunicativa de la crisis de Ceuta. Según su versión, las discrepancias afectarían a la estrategia seguida, la respuesta a las críticas y la distribución interna de responsabilidades por el impacto de las sucesivas controversias.
Diferencias sobre la gestión de las crisis
Las mismas fuentes sostienen que durante las últimas semanas se habrían producido desencuentros entre el área de Comunicación y la dirección del gabinete de la ministra, encabezada por José Manuel López Rodrigo.
Desde el gabinete se habría reprochado al área de Comunicación no haber contenido suficientemente el desgaste sufrido por García. Desde el entorno del responsable de Comunicación se sostendría, por el contrario, que determinados problemas de gestión y coordinación no pueden resolverse únicamente mediante argumentarios o una estrategia mediática. Las fuentes internas consultadas describen, en cualquier caso, un equipo sometido a una presión extraordinaria ante una comparecencia considerada especialmente delicada.
La posibilidad de que Giménez abandone el cargo tendría una relevancia política añadida porque no es un profesional ajeno al entorno de García. Fue responsable de Comunicación de Más Madrid desde 2019 y anteriormente trabajó como asesor en la Secretaría de Análisis Estratégico y Cambio Político de Podemos. Su trayectoria lo sitúa dentro del equipo político y profesional que ha acompañado a la ministra desde su etapa autonómica.
Una ministra médica ante su examen más difícil
La comparecencia tiene una carga política especial para Mónica García por su condición de médica y porque construyó buena parte de su trayectoria autonómica fiscalizando la gestión sanitaria del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.
La oposición tratará previsiblemente de presentar los problemas registrados en Ceuta como una contradicción entre las críticas formuladas por García durante su etapa madrileña y su actual responsabilidad al frente del Ministerio de Sanidad.
García deberá explicar la actuación de su departamento en uno de los territorios donde la asistencia sanitaria depende directamente del Estado a través del Ingesa. La ministra ha negado públicamente que se produjera un colapso, aunque reconoció una situación de “tensión importante” y un “sobreesfuerzo increíble” por parte de los profesionales. También cifró en 5.800 las personas migrantes atendidas.
La oposición confrontará esa versión con las denuncias formuladas por profesionales, sindicatos y autoridades ceutíes. El PP ha reprochado además a la ministra que no se desplazará a Ceuta durante los primeros dieciséis días de la crisis y reclamará explicaciones sobre los refuerzos incorporados, los protocolos epidemiológicos y la capacidad asistencial disponible.
El posible impacto político en Madrid
Una comparecencia especialmente adversa podría tener consecuencias políticas más allá del propio Ministerio. Mónica García continúa siendo una de las principales figuras de Más Madrid y su enfrentamiento con Ayuso en torno a la sanidad pública marcó buena parte de la competición política autonómica durante los últimos años.
En ese contexto, el PP previsiblemente utilizará cualquier contradicción o deficiencia que pueda aflorar durante la comparecencia para confrontarla con las críticas que García dirigió durante años contra el Gobierno madrileño.
La gestión de esta crisis podría incorporarse así al debate político previo a las elecciones autonómicas de 2027, especialmente si la oposición consigue presentar lo sucedido como un problema de gestión sanitaria bajo responsabilidad directa del Gobierno central.
Un equipo sometido a máxima presión
Las fuentes internas consultadas describen un equipo que habría trabajado durante semanas con escaso descanso y con vacaciones y fines de semana alterados por la necesidad de preparar datos, argumentarios, entrevistas y respuestas parlamentarias, mientras atendía otros conflictos abiertos en el departamento.
La comparecencia representa así una doble prueba para Mónica García. La ministra deberá defender públicamente la gestión sanitaria de Ceuta y, al mismo tiempo, afrontar unas discrepancias internas que, según las fuentes consultadas, podrían desembocar en la salida de uno de sus colaboradores de confianza.
El escenario, sin embargo, continúa abierto. Las fuentes sostienen que la decisión final podría depender del desarrollo de la comparecencia y reconocen que la continuidad de Luis Giménez en el Ministerio tampoco está descartada.
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