Fernando Simón ha vuelto.
No es 2020, no hay balcones ni papel higiénico desapareciendo de los supermercados, pero el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias ha aterrizado en Ceuta para vigilar la situación epidemiológica provocada por la crisis de las últimas semanas.
Y el escenario tiene ingredientes suficientes para despertar algún recuerdo: tuberculosis, sarna, gastroenteritis, varicela y una petición de 45.000 vacunas. Vamos, un martes tranquilo para Fernando Simón.
Vuelve al lugar donde mejor se mueve: la alerta sanitaria
Sanidad ha confirmado tres casos de tuberculosis y alrededor de 60 casos de gastroenteritis, además de distintos casos de sarna. El Ministerio sostiene, en cualquier caso, que el riesgo para la población ceutí continúa siendo bajo y que no existe un colapso sanitario. Y para comprobarlo sobre el terreno, ahí está Simón.
Después de sobrevivir comunicativamente a una pandemia mundial, uno imagina que llegar a Ceuta y encontrarse tres tuberculosis debe de producirle aproximadamente la misma tensión que descubrir que se ha quedado sin café. En nuestra versión satírica de los acontecimientos, la gestión podría resumirse con bastante facilidad: Primero, tranquilidad. Después, más tranquilidad.
¿Sarna? ¿Tuberculosis? Que nadie se precipite
Uno de los grandes debates de estos días gira precisamente alrededor de cómo definir la situación. Vídeo vía Instagram: @babaguyo_creations
Los profesionales sanitarios han advertido de la presión asistencial y de los riesgos derivados del hacinamiento, mientras Sanidad insiste en que el sistema está “tensionado, pero no colapsado”. Y ahí Fernando Simón juega en casa. Porque si algo aprendimos durante la pandemia es que entre estar perfectamente y estar fatal existe un maravilloso territorio administrativo en el que uno puede estar “razonablemente bien dentro de la situación”.
Ceuta tiene ahora tuberculosis. Tiene sarna. Tiene gastroenteritis. Necesita decenas de miles de vacunas. Pero que nadie utilice palabras demasiado fuertes antes de consultar el diccionario epidemiológico.
El regreso que nadie tenía en su bingo de agosto
Nuestro personaje favorito ya ha visitado lugares de acogida y tiene previsto conocer directamente la situación asistencial del Hospital Universitario de Ceuta. Su función, esta vez sin bromas, es precisamente evaluar posibles amenazas para la salud pública y coordinar la respuesta sanitaria.
Pero políticamente su regreso tiene algo de secuela. Cuando España escucha “Fernando Simón” y “riesgo epidemiológico” dentro de la misma frase, el cerebro colectivo completa automáticamente el resto. Solo falta una pantalla, una curva y alguien preguntando cuándo llegará el pico.
Por ahora, Sanidad asegura que el riesgo para los ceutíes es bajo. Así que tranquilidad.
Fernando Simón ya está allí.
