Telecinco ya no solo tiene un problema para plantar cara a Antena 3 o La 1. La cadena de Mediaset ha terminado agosto por detrás del conjunto de las autonómicas, un escenario difícil de imaginar hace apenas unos años. El canal encara el final del verano con una audiencia del 7,8%, frente al 8,8% que alcanza FORTA, consolidando una crisis que ha dejado de ser coyuntural para convertirse en uno de los grandes problemas de Mediaset. El dato llega después de que Telecinco firmara en julio su mínimo histórico mensual, con un 7,1%.
No es la primera vez y la situación se agrava. El problema es que la cadena no parece encontrar la tecla para salir del agujero. Durante el verano, Mediaset ha convertido su parrilla en un laboratorio de pruebas, con resultados poco alentadores. Amor… ¡o lo que surja! fue retirado por sus malos datos, mientras El verano se mueve y De lunes a viernes tampoco han conseguido levantar unas tardes que se han convertido en uno de los principales puntos débiles del canal.
Una crisis que se ha expandido a los fines de semana. El fracaso de El show de Paz ha obligado a volver a mover las piezas: el programa de Paz Padilla, estrenado a finales de junio para revitalizar la sobremesa, se despide después de apenas dos meses con una media de share que no alcanza el 7%.
Una parrilla a golpe de parche
La sucesión de cancelaciones, sustituciones y cambios de horario dibuja una cadena sin una estrategia de programación capaz de generar estabilidad. El caso de El show de Paz resulta especialmente significativo: Telecinco lo lanzó para solucionar uno de los agujeros de su parrilla y apenas unas semanas después ha tenido que retirarlo y recuperar una versión ampliada de Fiesta. En paralelo, otros formatos veraniegos tampoco han conseguido superar con solvencia la débil media del canal.
La situación contrasta con la capacidad de otras cadenas para sacar rendimiento incluso a productos aparentemente menores. El 29 de agosto, por ejemplo, Antena 3 logró liderar la noche con reposiciones de Atrapa un millón, mientras Telecinco continúa teniendo dificultades para convertir sus apuestas en fenómenos capaces de movilizar audiencia.
Y mientras Telecinco pierde terreno, las autonómicas se permiten el lujo de superar a una de las grandes cadenas nacionales. El 8,8% conjunto de FORTA no es únicamente una cifra: supone un nuevo síntoma del cambio en el mapa televisivo y de la pérdida de capacidad de convocatoria de Telecinco. Una cadena que durante años compitió por el liderazgo se encuentra ahora mirando por el retrovisor a televisiones de ámbito autonómico.
Mediaset intenta poner freno al deterioro con sus marcas más reconocibles. La nueva temporada llegará cargada de apuestas como La isla de las tentaciones, Supervivientes All-Star y Rueda la letra, con Carlos Sobera al frente. Pero el reto va mucho más allá de recuperar un par de décimas: Telecinco necesita reconstruir una parrilla que ha perdido capacidad para generar audiencia fuera de sus grandes realities.
El arranque de septiembre será, por tanto, una prueba de fuego. Telecinco ya no pelea únicamente por volver a liderar: pelea por dejar de parecer una cadena de segunda fila dentro del mercado nacional. Que las autonómicas hayan terminado el verano por delante es el síntoma más contundente de hasta dónde ha llegado el deterioro.
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