El nuevo modelo de comedor escolar parte con un amplio respaldo de las familias. El 86% considera positiva la evolución hacia unos menús más saludables y sostenibles, en línea con el Real Decreto 315/2025 que entra en vigor este curso. Así lo recoge el Informe Mengem Territori 2026, elaborado por el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), que analiza la percepción de las familias sobre la alimentación infantil y el papel de los centros educativos en la adquisición de hábitos saludables.
Las medidas contempladas en la nueva normativa cuentan con un respaldo especialmente elevado. La incorporación de productos de proximidad convence al 96,9% de las familias, mientras que el 92,3% apoya aumentar la presencia de legumbres y el 83,1% apuesta por incorporar más alimentos ecológicos. También existe mayoría a favor de reducir la presencia de carne, una medida respaldada por el 64,6% de los participantes. El estudio refleja así una buena acogida de un cambio de modelo que pretende convertir el comedor en algo más que un espacio donde los menores simplemente hacen una de sus comidas diarias.
El comedor como aliado frente a los problemas de alimentación infantil
La encuesta revela además que las familias están dispuestas a asumir el reto de introducir nuevos alimentos en la dieta de sus hijos. El 85% está de acuerdo con que los comedores incorporen productos cuyo consumo suele ser más reducido, como legumbres, brócoli, coliflor o tofu. El comedor escolar aparece así como un posible aliado para ampliar el repertorio alimentario de los menores y facilitar el contacto con alimentos que en casa generan más rechazo. De hecho, nueve de cada diez familias consideran beneficiosa la presencia de un dietista-nutricionista en los centros educativos para supervisar menús y desarrollar acciones de educación alimentaria.
Sin embargo, el informe pone sobre la mesa una contradicción: el interés por mejorar la alimentación infantil no siempre se traduce en la práctica. Casi el 80% de las familias reconoce que mantener hábitos saludables en casa les resulta complicado y dos de cada tres admiten que les gustaría mejorar la alimentación de sus hijos. La falta de tiempo es el principal obstáculo, señalado por el 60,8%, seguido de los conflictos durante las comidas (45,6%) y del rechazo de los menores a probar alimentos nuevos (44,3%).
Las dificultades también se reflejan en los propios hábitos de los niños. El 30% de las familias considera que sus hijos no consumen tanta fruta, verdura y legumbres como les gustaría, mientras que un 26% señala problemas para conseguir que prueben alimentos nuevos y un 21% cree que consumen demasiados ultraprocesados. El informe reclama, por tanto, que la educación alimentaria no se limite a transmitir información, sino que proporcione herramientas prácticas a las familias para afrontar la falta de tiempo, organizar las comidas y evitar conflictos en torno a la alimentación. El estudio, que forma parte de un proyecto educativo del CODiNuCoVa, ya ha llegado a más de 1.400 alumnos de Primaria de la Comunitat Valenciana.
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