TALENTO Y EMPLEO EN LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA

Siete de cada diez directivos de la industria de la salud creen que los recién graduados no están preparados

EL TÍTULO, INSUFICIENTE PARA MARCAR LA DIFERENCIA

El 70,6% considera que menos de la mitad de los titulados puede incorporarse directamente al sector, mientras que el 89,4% detecta carencias en inteligencia artificial, datos y salud digital.

Siete de cada diez directivos y profesionales sénior de la industria de la salud consideran que menos de la mitad de los recién graduados está preparada para incorporarse directamente al mercado laboral. Así lo refleja el Observatorio del talento en la industria de la salud 2026, elaborado por Farma Leaders a partir de una encuesta a profesionales de 36 compañías farmacéuticas, biotecnológicas y de tecnología sanitaria con presencia en España. El informe pone el foco en la brecha entre la formación universitaria y las necesidades reales de las empresas, especialmente en competencias tecnológicas y capacidades para desenvolverse en un entorno cada vez más automatizado.

El estudio revela que el 89,4% de los encuestados considera parcial o insuficiente el nivel de los graduados en inteligencia artificial (IA), datos y salud digital. Sin embargo, las propias organizaciones también tienen camino por recorrer: solo el 10% afirma haber integrado completamente la IA en sus procesos, aunque nueve de cada diez compañías ya perciben su impacto. Además, el 75% de los directivos considera que la universidad no está alineada con las necesidades del sector, lo que evidencia una desconexión que afecta tanto a la preparación de los jóvenes como a las oportunidades de adquirir experiencia práctica.

El título ya no basta para marcar la diferencia

La titulación universitaria continúa siendo una puerta de entrada fundamental, especialmente en una industria regulada en la que siete de cada diez puestos están ocupados por titulados superiores. Sin embargo, las empresas buscan algo más que un expediente académico o un currículum bien presentado, especialmente en un contexto en el que la inteligencia artificial permite elaborar candidaturas cada vez más similares. Entre las capacidades más valoradas figuran el criterio para utilizar y validar herramientas de IA, el pensamiento analítico, la comunicación y la capacidad de conectar conocimientos científicos con la visión de negocio. De hecho, el 86,8% de los consultados considera más valiosos los perfiles que combinan estas tres últimas dimensiones: ciencia, negocio y tecnología.

La falta de experiencia también obliga a replantear los procesos de selección. Según el informe, las prácticas vinculadas a proyectos concretos y la resolución de casos reales del sector permiten demostrar mejor el potencial de los candidatos. Las empresas valoran que los recién graduados sean capaces de explicar cómo han abordado un problema, qué datos han utilizado, qué decisiones han tomado y qué han aprendido de sus errores. En este escenario, la IA está reduciendo algunas de las tareas iniciales que tradicionalmente servían para formar a los perfiles júnior, lo que aumenta la importancia del criterio y de la capacidad para supervisar y validar los resultados generados por la tecnología.

El informe también apunta a una responsabilidad compartida entre universidades y empresas. Nueve de cada diez directivos consultados consideran que las compañías deben participar activamente en la formación universitaria. «Las empresas no necesitan juniors que sepan de todo, sino personas capaces de conectar la ciencia con el negocio y de usar la tecnología con criterio, sin delegar en ella el juicio», señala Inés Martínez, cofundadora de Farma Leaders. La cuestión, concluye el estudio, no consiste únicamente en determinar si los jóvenes llegan preparados al mercado laboral, sino en encontrar nuevas formas de aprendizaje práctico que permitan desarrollar las competencias que antes se adquirían durante los primeros años de trabajo.

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