PRESENTA SU NUEVA TEMPORADA RADIAL

Onda Cero refuerza su apuesta por el rigor frente al ruido y la polarización digital

RAFA LATORRE, CARLOS ALSINA Y MARTA GARCÍA ALLER PROTAGONIZAN LAS PRINCIPALES NOVEDADES DE UNA TEMPORADA QUE REFUERZA LA RELEVANCIA E INFLUENCIA DE SUS COMUNICADORES

Onda Cero presentó su nueva temporada y los platos fuertes siguen estando en la mañana y la tarde-noche. En la mañana está la nueva etapa de ‘Más de uno’, que reúne a dos de las voces más reconocibles del periodismo radiofónico español: Rafa Latorre y Carlos Alsina. Y en la tarde-noche, Marta García Aller ha asumido la dirección de La Brújula, en un ambicioso despliegue de cuatro horas y media de radio en directo, de 19:00 a 23:30 horas. El programa abarca ese tramo crítico en el que el oyente concluye su jornada laboral, regresa a casa, prepara la cena o se dispone a descansar.

García Aller dice que estar al frente de ‘La Brújula’ es el el reto más bonito y trepidante que he tenido nunca. Y ante el momento que se vive en la actualidad, dicde que la radio ocupa un papel vertebrador e insustituible en la conversación pública. La ciudadanía le otorga un crédito institucional y una cercanía emocional superiores a los de otros medios. Bajo este marco, en el programa de Marta se aplica una máxima inequívoca: renunciar a la carrera ansiosa por ser los primeros en reaccionar para priorizar el contraste absoluto de los hechos. La meta no es la velocidad desmedida, sino la solvencia: lograr que, cuando se afirma algo en antena, esa información sea “ley”.

Todo por una reflexión que parece oportuna: en el ecosistema digital que vivimos (sobre todo por las las redes sociales) la polarización ha dejado de ser una mera actitud social para convertirse en un rentable modelo de negocio. Los algoritmos están programados para exacerbar los ánimos, ya que la indignación multiplica la viralidad. Sin embargo, como advierte García Aller, existe una trampa sutil en esta dinámica: “hay alguien ganando dinero detrás con ese enfado, pero el mal rato te lo llevas tú cuando te vas a dormir”. Frente a esta mercantilización del enojo, La Brújula opone un espacio de diálogo, buen humor y sosiego que se proyecta además en un entorno multiformato. La radio ya no espera pasivamente a que el público acuda a ella; es la información la que sale al encuentro del ciudadano a través de pódcasts, emisiones en directo por YouTube, transmisiones visuales y clips divulgativos en TikTok o Instagram.

Los principios irremplazables del oficio ante la IA

El impacto de las nuevas tecnologías modifica los soportes y acelera la difusión, pero no altera un ápice la esencia del periodismo. Ante la irrupción de la inteligencia artificial, García Aller defiende que los rudimentos de la profesión permanecen inalterados. La IA actúa como una herramienta dual: posee la capacidad de masificar la desinformación con sofisticada apariencia de verdad, pero también proporciona instrumentos inéditos para auditar e interpretar datos a gran velocidad.

Asimismo, la periodista combate la falacia de considerar los dilemas actuales como fenómenos inéditos en la historia, una deriva crítica que sintetiza al cuestionar el mito de que “somos los primeros pobladores de la Tierra”. Las trampas de la comunicación son antiguas, los riesgos de la profesión siguen siendo los mismos y la charlatanería se paga con el mismo desprestigio hoy que en el pasado. En este escenario, el método tradicional continúa siendo insustituible: ir, ver, contar, contrastar, hablar y, de manera determinante, escuchar. La disposición a la escucha activa ante quien piensa diferente es el pilar que sostiene la convivencia republicana y democrática. De hecho, la periodista subraya que, más allá de la política partidista y los titulares de campaña, la gran asignatura pendiente del debate público mediático es abordar con profundidad “el futuro de la democracia”.

La radio frente al hiperrealismo digital

Por su lado, Rafa Latorre y en el arranque de esta nueva temporada de Más de uno, marcada por la aceleración del calendario electoral, señala que la radio reafirma su posición como espacio de referencia e indiscutible refugio informativo para la ciudadanía. También señala que en el mapa mediático contemporáneo, el fenómeno radiofónico en el país goza de una relevancia singular.

Esta centralidad resulta especialmente importante en un contexto en el que (al igual de García Aller) destaca que la polarización y la propagación masiva de relatos distorsionados están a la orden del día. Ante el avance de herramientas tecnológicas capaces de generar contenidos con un hiperrealismo tan refinado que resulta complejo discernir la veracidad de la falsedad, la radio se consolida como un filtro imprescindible de verificación. La credibilidad construida a lo largo del tiempo convierte a la relación de confianza entre el periodista y el oyente en el principal activo para desintoxicar un entorno informativo expuesto al envenenamiento. “Creo que la confianza que tiene los oyentes en la radio va a contribuir a sanear un poco un ambiente que puede envenenarse muy fácil”.

Igual, el tema de la IA fue tocado por Latorre y ademas sobre la influencia que tiene (para bien o para mal en el periodismo): la profesión se encuentra ante una doble faceta funcional. Por un lado, los profesionales disponen de herramientas poderosísimas que facilitan la labor diaria, permitiendo acelerar y optimizar la verificación de datos; por otro, entraña el riesgo manifiesto de ser empleada para orquestar y falsear noticias. Sin embargo, el ejercicio del oficio no es necesariamente más difícil hoy que en el pasado. Las herramientas y la técnica evolucionan, pero las bases de la profesión y sus riesgos inherentes son idénticos a los de antaño.

En la dinámica del directo (y más en programas tan extensos) opera una lógica de emisión cimentada en la transmisión de estados de ánimo y la generación de espacios auténticos. Latorre dice que crear un ambiente acogedor en el estudio, donde el equipo disfrute genuinamente ante el micrófono, constituye la premisa indispensable para que la audiencia se sienta identificada con el programa.

-¿Quién gana el clásico este fin de semana?

-Tenemos una temporada muy complicada. Yo como creo que la radio tiene que ser genuina. Yo entrego todo lo mío yo. Como digo, yo soy vikingo, yo quiero que gane el Real Madrid siempre y quiero que otros pierdan siempre (no solo el Barça), pero la verdad es que este año está complicado. Este año está duro.

Más voces, más radio

Así, con este lema, Onda Cero presentó su programación para la temporada 2026-2027, en un encuentro que ha servido para reivindicar la fortaleza de un proyecto radiofónico consolidado, en constante evolución y comprometido con sus oyentes y anunciantes.

La cadena afronta este curso desde la estabilidad y la solidez de un proyecto que no ha dejado de crecer durante los últimos diez años y que ha construido una relación duradera con sus oyentes gracias al talento de sus profesionales, la calidad de sus contenidos y una apuesta editorial basada en el rigor, la pluralidad, la independencia de criterio y la cercanía.

El encuentro, conducido por el periodista Daniel Ramírez, ha contado con la participación de además de Latorre y García Aller, de Carlos Alsina, María Hernández (‘Noticias mediodía’), Juan Diego Guerrero (‘Noticias fin de semana’), Julia Otero (‘Julia en la onda’), Jaime Cantizano (‘Por fin), Edu García (‘Radioestadio’) y Edu Pidal y Aitor Gómez, ‘Radioestadio noche’. Todos ellos hicieron balance del las primeras semanas en antena y pusieron el foco en la fortaleza y valores del proyecto radiofónico generalista de Atresmedia.

A la presentación, también acudieron el resto de los comunicadores de Onda Cero: Gemma Ruiz (‘No son horas’), Carles Lamelo (‘Onda viajera’), Bruno Cardeñosa (‘La rosa de los vientos’), Rubén Amón (‘La cultureta gran reserva’), Carlos Rodríguez y Beatriz Ramos (‘Como el perro y el gato’), Nacho Arias (‘Loving You’), y Soledad de Juan y Pablo Rodríguez Pinilla (‘Onda agraria’).

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