POTEMOS

Del asalto a los cielos al abrazo con Rufián
…Nacieron en 2014 para cambiar España, acabar con la casta, democratizar la política y asaltar los cielos. Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre formaban aquel núcleo de profesores, iluminados y revolucionarios televisivos que prometía darle la vuelta al calcetín del sistema. Doce años después, el calcetín está agujereado, los revolucionarios se han dispersado y la casta parece haberles reservado un pequeño apartamento con vistas al Parlamento Europeo…

De Podemos a POTEMOS. Primero se marchó Monedero de la dirección, después llegaron las guerras con Errejón, Bescansa, Alegre y tantos otros. Teresa Rodríguez, Miguel Urbán, Rita Maestre, Pablo Bustinduy… El inventario de bajas parece una guía telefónica de antiguos camaradas. Aquello que nació denunciando los aparatos de los partidos terminó desarrollando uno propio, con sus jerarquías, sus expulsiones políticas y su particular interpretación de la democracia interna.

Pablo Iglesias pasó de las tertulias a la Vicepresidencia del Gobierno y después a comentar desde fuera lo que ocurre dentro. Yolanda Díaz heredó una parte del espacio político y terminó convertida en adversaria de sus antiguos compañeros. Sumar tampoco consiguió coser los pedazos. Y mientras tanto, la izquierda de la izquierda se multiplicaba en partidos, coaliciones, plataformas, familias y divorcios. Cuantos menos votos, más dirigentes. Cuanto menos espacio electoral, más egos por metro cuadrado de acampada..

Y ahora aparece Gabriel Rufián, el independentista republicano, para hacerse una fotografía electoral con Irene Montero. Podemos y ERC han pactado colaborar para el 29 de noviembre: los morados contribuirán a las listas republicanas en Cataluña y ambos dirigentes harán campaña juntos. No es una fusión, sino un acuerdo de conveniencia política. Los que querían cambiar España necesitan ahora al portavoz de un partido que quiere independizar una parte de ella. ¡Maravillas de la geometría electoral!

Ione Belarra bendice el invento, Irene Montero reivindica el liderazgo y Rufián pone su capacidad para provocar titulares. Mientras, Frente Amplio busca su propia fórmula y las viejas familias continúan peleándose por los restos del naufragio. Todos hablan de unidad, pero cada uno parece llevar su propia caja registradora electoral. La pregunta no es cuántos partidos pueden sentarse en la misma mesa. Es cuántos dirigentes están dispuestos a levantarse de su silla, la respuesta es clara: NINGUNA-O-E.POTEMOS. Potemos gobernar, potemos dividirnos, potemos insultarnos, potemos reconciliarnos y potemos pactar con quien ayer parecía incompatible. Lo único que todavía no han demostrado es que potemos dejar de pelearnos por el mando.

Nacieron para acabar con la casta y han terminado disputándose la última maceta del jardín. Y Rufián llega con la regadera

pedro de aparicio y pérez de Lucentis…

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