La convocatoria comenzó mal. Para empezar, con un retraso de una hora sobre la prevista inicialmente (14:00 horas, según la convocatoria realizada por el Ministerio) y con la actitud del ministro, que, lejos de mostrar un perfil conciliador, acudió al encuentro visiblemente tenso y nervioso. Al fin y al cabo, muchos de los presentes tenían en mente cómo apenas una semana antes había quitado hierro a los accidentes ferroviarios durante su paso por un programa de televisión en LaSexta, en el que en tono jocoso hablaba de Renfe.
El propio Puente fue el primero en mostrar esa tensión al pedir a la prensa que no convirtiera la comparecencia en un “interrogatorio” y que le dejasen explicar. El ministro tuitero -otros, menos finos, le tildan de ‘troll’- había silenciado su perfil en X horas antes, tras señalar en un mensaje que estaba recopilando información.
Puente acudió con su ‘dircom’, Pere Rostoll, que tras apenas una docena de minutos quiso poner fin a la comparecencia del ministro. Fue el propio Puente el que frenó la intención de su responsable de comunicación. A pesar de su actitud, el ministro tuvo mucho más presente que la situación ya estaba bastante tensa con los medios convocados.
El artífice de dicha intentona, Rostoll, por cierto, se ha postulado como candidato del PSPV a la Alcaldía de Benidorm (Alicante). Tras haber pasado por medios valencianos, en 2020 fue nombrado director general de Relaciones Informativas por Ximo Puig. Un puesto que ocupó hasta el desalojo de Puig, incorporándose posteriormente al gabinete de Óscar Puente. En Valencia le recuerdan como un incapaz.
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