“LA CONSECUENCIA ES SENCILLA: DEJAS DE EXISTIR EN EL MOMENTO EN QUE EL CLIENTE DECIDE”

¿Qué sucede con las marcas que no aparecen en ChatGPT, Claude o Gemini?

PRNOTICIAS CONVERSA CON PETER RAVENTÓS, CEO Y FUNDADOR DE PETER LEAD

“La IA no busca la marca más grande, sino la que mejor responde a la pregunta concreta. Una empresa pequeña, especializada en un nicho o en una zona, que tiene contenido muy claro, buenas reseñas y alguna mención en medios sectoriales puede ser la recomendación ideal para consultas específicas, como “mejor agencia de SEO local en Barcelona” o “tienda de piedra natural para reformas”

La inteligencia artificial está cambiando el modo de búsqueda en internet. Hoy, los usuarios ya no navegan en Google para comparar manualmente, le preguntan directamente a la IA buscando respuestas rápidas y recomendadas. En este nuevo panorama, ¿qué sucede con las marcas que no aparecen en ChatGPT, Claude o Gemini?

La llegada de estas herramientas está transformando los hábitos de búsqueda de los consumidores y obliga a las empresas a replantear cómo quieren ser encontradas y recomendadas. Peter Raventós, CEO y fundador de Peter Lead, responde a PRNoticias en esta entrevista los retos que plantea el posicionamiento en motores generativos (GEO), el papel del SEO tradicional y la creciente importancia de la reputación digital y las menciones en medios para convertirse en una de las marcas que la IA recomienda.

¿Qué consecuencias tiene para una marca no aparecer en las recomendaciones de ChatGPT, Claude o Gemini?

La consecuencia es sencilla: dejas de existir en el momento en que el cliente decide. Cada vez más gente pregunta a la IA ¿qué marca me recomiendas? o ¿cuál es la mejor opción para X? y se queda con las dos o tres que le nombra. Si tu marca no está entre ellas, ni siquiera entras en la comparación. Y lo más peligroso es que no lo notas, no hay un ranking visible ni una caída clara de tráfico que te avise. Simplemente, tus competidores aparecen y tú no. Además, quien llega a través de una recomendación de la IA llega con la confianza ya medio construida, así que pierdes oportunidades de mucha calidad.

¿Seguirá siendo importante el SEO tradicional o las marcas necesitarán nuevas estrategias de posicionamiento?

Las dos cosas. El SEO tradicional sigue siendo la base sobre lo que se construye todo, una web rápida, bien estructurada, con contenido útil y autoridad es lo primero que las IA y los buscadores consultan. Quien abandone el SEO para hacer solo IA se equivoca. Pero ya no basta. Ahora hay que sumar lo que llamamos GEO, optimización para motores generativos; esto implica que tu marca esté clara, coherente y mencionada en muchas fuentes fiables, que tus contenidos respondan preguntas concretas y que una IA pueda entender en una frase quién eres y para qué sirves. Es una evolución del SEO, no su sustitución.

¿Qué factores determinan que una IA recomiende una marca y no a sus competidores?

Hay tres grandes bloques. El primero es la claridad, si tu web y tus perfiles dicen con precisión qué haces, para quién y dónde, la IA lo entiende y lo puede citar. El segundo es la consistencia, tu marca debe describirse igual en tu web, en tu ficha de Google, en directorios y en medios. El tercero es la validación externa, las reseñas, menciones en prensa, artículos de terceros y enlaces desde sitios de autoridad. Las IA no se fían de lo que tú dices de ti mismo, sino de lo que dicen otros sobre ti. Quien cuida esos tres frentes tiene una ventaja clara.

¿Pueden las pequeñas marcas competir con las grandes por aparecer en las respuestas de la IA?

Sí, y en algunos casos con ventaja. La IA no busca la marca más grande, sino la que mejor responde a la pregunta concreta. Una empresa pequeña, especializada en un nicho o en una zona, que tiene contenido muy claro, buenas reseñas y alguna mención en medios sectoriales puede ser la recomendación ideal para consultas específicas, como “mejor agencia de SEO local en Barcelona” o “tienda de piedra natural para reformas”. Las grandes marcas dominan las preguntas generales, pero cuanto más específica es la consulta, más oportunidades hay para quien se haya especializado y lo haya comunicado bien.

¿Cómo afectará a las marcas que los consumidores consulten a la IA sin visitar sus páginas web?

Va a cambiar radicalmente lo que medimos y lo que esperamos de la web. Habrá menos visitas en la parte alta del embudo, porque la IA responderá directamente muchas dudas. Pero el usuario que llega después suele estar más decidido y se convierte en una mejor conversión. Eso significa que la marca debe ganar en dos terrenos: ser la fuente de la que la IA se nutre, aunque no haya clic, y tener una web capaz de convencer al usuario que sí lo visita. Hay que pasar de obsesionarse con el tráfico a obsesionarse con la presencia y la reputación de marca. El clic ya no es la única métrica que importa.

¿Qué peso tienen la reputación, las relaciones públicas y las menciones en medios en las recomendaciones de la IA?

Mucho, y creo que es de lo más infravalorado. Las IA aprenden de lo que se publica sobre las marcas, y una mención en un medio reconocido, una entrevista como esta o una reseña detallada pesan más que cien textos escritos por la propia empresa. Las relaciones públicas, que antes se veían como algo de imagen, hoy son una herramienta directa de visibilidad en IA. Una marca con buena reputación y presencia en medios de calidad tiene muchas más opciones de ser citada como referencia. En el fondo, la IA replica lo que hace una persona: se fía de quien le recomiendan otros.

¿Cómo pueden las marcas medir su visibilidad en ChatGPT, Claude o Gemini y su impacto en las ventas?

Se mide en tres capas. Primero, la visibilidad: se define un conjunto de preguntas que haría tu cliente ideal, lanzarlas de forma periódica a distintas IA y registrar cuántas veces aparece tu marca, en qué posición y frente a qué competidores. Hoy existen herramientas que automatizan esto. El segundo es el tráfico, en analítica puedes ver las visitas que llegan desde dominios de IA, aunque es solo una parte. Finalmente, en el tercero medimos el impacto en ventas: se pregunta a los clientes cómo te conocieron, añadirlo en los formularios y seguir el crecimiento de búsquedas de marca. No es una ciencia exacta todavía, pero combinando las tres capas se ve la tendencia con bastante claridad.

¿Qué debe hacer una marca que no aparece en las respuestas de la IA para mejorar su posicionamiento?

Yo empezaría por cuatro pasos. Lo primero es hacer una auditoría de lo qué dice hoy la IA de tu marca y de tus competidores, para saber dónde estás y poder medir el avance. Con este diagnóstico, el segundo paso es dejar clarísimo en tu web quién eres, qué ofreces y a quién, con contenido que responda las preguntas reales de tus clientes. El tercer paso es ordenar tu presencia externa, con ficha de Google, perfiles y directorios coherentes, y conseguir reseñas. El cuarto paso es trabajar menciones en medios y colaboraciones que den autoridad. Y, sobre todo, constancia. Esto no se arregla en una semana, pero las marcas que empiecen ahora tendrán ventaja sobre las que esperen a que sea evidente.

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