Juan Abarca Cidón, presidente de HM Hospitales ha analizado los resultados aportados por el CIS, a modo de radiografía de las listas de espera que soportan los ciudadanos a diario. El directivo es claro en su crítica, después de conocerse que los pacientes llegan a esperar hasta ocho meses para conocer un diagnóstico.
Casi cinco meses para una primera consulta con un especialista o diez días para lograr una cita en atención primaria son algunos de los datos vertidos que Abarca analiza en su último post de LinkedIn y que reproducimos de forma íntegra a continuación:
El #CIS sanitario muestra el horror de las esperas: +250 días para saber un diagnóstico.
Lo peor, que ya lo hemos normalizado.
A la espera de que el Ministerio de Sanidad publique sus datos oficiales semestrales de listas de espera —con meses de retraso, sin una medición homogénea de Atención Primaria y sin que las comunidades hayan conseguido acordar todavía un sistema realmente comparable—, el nuevo Barómetro Sanitario del CIS vuelve a enseñarnos la realidad que viven los ciudadanos.
La espera declarada para acceder a una primera consulta con el especialista alcanza ya los 139,58 días: casi cinco meses.
Y pensemos por un momento en un recorrido perfectamente posible.
Una persona empieza encontrándose mal. Con algo insidioso e inespecifico.
Tarda de media unos 10 días en acceder a Atención Primaria. Su médico considera que necesita valoración especializada y empieza otra espera que, según el Barómetro, ronda los 140 días. El especialista solicita una resonancia y la demora declarada para realizarla supera los 100 días.
Solo sumando esos tres pasos nos acercamos a 250 días. Más de ocho meses desde que el ciudadano intenta entrar en el sistema hasta que puede disponer de una prueba fundamental para saber qué le ocurre.
No significa que todos los pacientes recorran exactamente ese camino ni que esas medias puedan sumarse como una estadística oficial del proceso completo. Pero sirve para entender el problema: nos empeñamos en medir trozos de la espera cuando el paciente vive una sola espera.
Y después todavía puede faltar recibir el informe, volver al especialista, completar otras pruebas y, finalmente, empezar el tratamiento.
Por eso lo de mínimo 250 días, salvo que lo que te ocurra sea muy evidente.
Por eso el próximo Gobierno que salga de las #elecciones del 29 de noviembre debería tener una prioridad sanitaria muy clara.
Solucionar las listas de espera al menos hasta el diagnóstico. Una vez con el diagnóstico y descartada la gravedad ya veremos pero hasta el diagnóstico hay que solucionarlo.
Como quiera hacerlo, porque con esos tiempos de espera, a modo de hemorragia en sábana se nos va la calidad de vida y las posibilidades de supervivencia de miles de ciudadanos.
Sin hacer ruido… en silencio y poco a poco….
Naturalmente, para resolverlas primero tenemos que saber exactamente qué estamos midiendo. Necesitamos criterios homogéneos en todo el país, información mucho más frecuente, trazabilidad desde que el paciente solicita asistencia hasta que recibe diagnóstico y tratamiento, y prioridades establecidas según riesgo clínico.
Pero medir es únicamente el principio.
Después hay que actuar: reorganizar procesos, aumentar productividad, utilizar mejor las capacidades profesionales, incorporar tecnología, establecer tiempos máximos garantizados y, cuando el sistema público no pueda cumplirlos, utilizar todos los recursos sanitarios disponibles para que el paciente sea atendido a tiempo.
Porque la verdadera universalidad no consiste solamente en tener derecho a recibir asistencia.
Consiste en poder recibirla cuando todavía resulta útil.
Las listas de espera no producen una gran tragedia concentrada en un único momento. Su efecto es mucho menos visible.
Cada día alguien llega más tarde a un diagnóstico. Cada día una enfermedad progresa mientras espera. Y cada día hay ciudadanos que, si pueden permitírselo, buscan una alternativa fuera del sistema mientras quienes no pueden hacerlo simplemente continúan esperando.
Ahí empieza una de las desigualdades más profundas de nuestro sistema sanitario.
Y por eso es el el primer gran objetivo sanitario del próximo Gobierno; que nadie llegue tarde al diagnostico porque no tenga acceso.
Seguiremos Informando…
