Según un estudio pionero, realizado el centro médico Euroespes, uno de cada cinco directivos presenta problemas de salud que pueden anunciar problemas futuros. La carga de responsabilidad, el estrés o la ansiedad son algunas de las causas.
Según un estudio pionero, realizado el centro médico Euroespes, uno de cada cinco directivos presenta problemas de salud que pueden anunciar problemas futuros. La carga de responsabilidad, el estrés o la ansiedad son algunas de las causas.
Según el prer estudio realizado en este colectivo profesional, el 22% de los directivos españoles padece problemas de tipo cerebrovascular, como mareos, vértigos o dolores de cabeza. Otros de sus problemas más comunes son el exceso de colesterol (20%), la cefalea (15%) o el trastorno depresivo (17%). La investigación se ha llevado a cabo en el Centro de Investigación Biomédica EuroEspes y se ha realizado mediante el análisis del estado de salud de los directivos que han participado en el Programa de Prevención de Riesgo Cerebral desde su plantación hace un año.
Además del estado de salud de los directivos, el estudio ha contemplado los marcadores de riesgo que pueden anunciar enfermedades futuras. La carga de responsabilidad, el estrés constante, la presión psicológica o el exceso de grasa en la alentación son factores desencadenantes de problemas vasculares. En este sentido, casi la mitad de los directivos (44%) presenta índices de colesterol superiores a los considerados saludables, un 15% supera la tasa normal de glucosa y un 7% presenta carencia de ácido fólico causante del 5% de los casos de Alzheer. Además, un 25% de los directivos mostró resultados anormales en electrocardiogramas y un 15% en TAC.
Sintomatología ‘silenciosa’
En muchas ocasiones, se trata de patologías silenciosas que no muestran sintomatología hasta que es demasiado tarde. Una de las consecuencias es la aparición de un accidente cerebrovascular (o ictus) a partir de los 60 años. Las alteraciones cardiacas provocan que una menor cantidad de flujo sanguíneo llegue al cerebro, lo que provoca de forma paulatina microlesiones que a lo largo de la vida se van sumando para acabar produciendo focos isquémicos irreparables.
“La conducta predictiva es esencial para establecer mecanismos de prevención capaces de retrasar o incluso evitar la aparición de enfermedades”, afirma el Dr. Ramón Cacabelos, presidente de EuroEspes. Para ello, la entidad que preside ha plementado un programa pionero cuyo objetivo es reducir el riesgo cerebral de los directivos. Denominado Programa de Prevención de Riesgo Cerebral (PPRC), se fundamenta en un exhaustivo examen predictivo diseñado para los altos directivos, en quienes confluyen muchos de estos factores ambientales de riesgo. A través de este programa, EuroEspes se ha convertido en pionero en España en ofrecer a las compañías la últa tendencia en retribución variable dictada las grandes coraciones de Estados Unidos o Japón.
Perfil del directivo
El perfil medio del directivo que acude a este centro es el de un varón de 47 años aquejado de problemas de salud que considera leves, como pequeño mareos, dolores de cabeza o síntomas de ansiedad. Tras someterse al protocolo diagnóstico, sin embargo, se le detectan nuevos problemas, principalmente hiperlipemia, encefalopatía vascular, déficit metabólico o arteriosclerosis. Este tipo de problemas que presentan los directivos representan una tendencia del estado de salud de cualquier persona sometida a grandes niveles de estrés y responsabilidad, ya sea en el ámbito laboral o en cualquier otro.
Los resultados son confidenciales y se tienen en cuenta tanto los factores genéticos que pueden predisponer a la enfermedad o a la falta de efectividad de determinados fármacos como a las causas exógenas o ambientales condicionantes susceptibles de riesgo cerebral, como el abuso del alcohol y el tabaco, la falta de ejercicio físico o una dieta desequilibrada. Una vez determinado el riesgo cerebral del paciente, en los casos otunos se ponen en marcha mecanismos de prevención especialmente diseñados a evitar/retrasar la aparición de esa patología en el futuro, de manera que se aumenten los años de calidad de vida del paciente.
Las pruebas médicas del PPRC se realizan en la sede del CIBE en Bergondo (A Coruña) en tan sólo una jornada. Este completo análisis comprende un protocolo de pruebas no invasivas que determinan el riesgo de padecer ictus o infartos. También se localizan marcadores genéticos de riesgo de enfermedades neurodegenerativas y cerebrovasculares y otros marcadores en relación con antecedentes familiares de enfermedades cerebrovasculares, hipertensión arterial, tromboembolismo venoso o diversos tipos de cáncer.
Consecuencias económicas
Si se consiguiera retrasar un solo año la aparición de una enfermedad, se reduciría un 30% la prevalencia de esa patología. Esta disminución iría asociada a una reducción de los costes globales (directos e indirectos) de la patología en un 4060%. Las consecuencias para la empresa de la alta prevalencia de enfermedades del sistema nervioso central (SNC) en personal altamente cualificado se manifiestan en forma de pérdidas económicas derivadas de la productividad provocada el absentismo laboral y la pérdida de liderazgo y competitividad laboral, además del tante componente de carga psicológica. En el ámbito personal, el paciente puede sufrir un deterioro de su vida sociofamiliar que puede llegar a convertirse, según el grado de su enfermedad, en discapacidad física, psíquica e incluso invalidez.