Condenan faltas de ética de la prensa chilena durante la dictadura

SANTIAGO (12/04/06) Durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile se cometieron muchos delitos y abusos. Parte de la prensa chilena participó de ellos, faltando a la ética profesional y mostrando nulo respeto la opinión pública. Así lo estó el Tribunal de Ética y disciplina del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas sobre los ex directores de los diarios El Mercurio, La Segunda, Las Últas Noticias, la periodista Beatriz Undurraga y La Tercera cuando informaron sobre 119 personas asesinadas la dictadura en el caso conocido como Operación Colombo.

SANTIAGO (12/04/06) Durante la dictadura de Augusto Pinochet en Chile se cometieron muchos delitos y abusos. Parte de la prensa chilena participó de ellos, faltando a la ética profesional y mostrando nulo respeto la opinión pública. Así lo estó el Tribunal de Ética y disciplina del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas de ese país, que emitió una resolución donde establece que los ex directores de los diarios El Mercurio, La Segunda, Las Últas Noticias –pertenecientes al grupo mediático de Agustín Edwards, a la periodista Beatriz Undurraga y a La Tercera –del grupo Copesa infringieron normas sobre la profesión al informar sobre 119 personas asesinadas la dictadura en el montaje conocido como Operación Colombo.

 

 

El fallo supuso un éxito para la denuncia interpuesta en noviembre de 2005 ante el Colegio el Colectivo de Familiares de Detenidos Desaparecidos de la Operación Colombo, que acusaba a los ex directores de El Mercurio, René Silva Espejo; de La Segunda, Mario Cayro; de Las Últas Noticias, Fernando Díaz Palma; y La Tercera, Alberto Guerrero Espinoza, y las periodistas Mercedes Garrido Garrido y Beatriz Undurraga Gómez, que aún se desempeñan en la profesión.

 

Los agraviados solicitaban “la reparación de un daño profundo y un resarciento a nuestros familiares y amigos tan vilmente desacreditados en la memoria histórica del país”.

 

La lucha mediática del gobierno militar apuntaba a restar credibilidad ante la ciudadanía de las denuncias que ya en los preros años se empezaron a escuchar sobre desapariciones, en una campaña de desprestigio y manipulación de la verdad. A través de la Operación Colombo se hizo aparecer algunos cadáveres calcinados en Buenos Aires, a los que identificó como militantes chilenos de izquierda, con un letrero que decía “ traidor”. La versión de la dictadura era que se estaban matando en enfrentamientos internos.

 

 

Sanciones

 

 

 

 

 

 

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