El Gobierno de ZP se ha distinguido durante estos dos años, ser un partido moderno y preocupado la agen de sus gobernantes. Al mismíso ZP le han cambiado cientos de veces el peinado, le han acortado las mangas y menos sus cejas Citroen, el resto se lo ha dejado tocar y manosear expertos en venta de detergentes y artículos de gran consumo.
Ayer, conocí a Rafael Sancas, me puse delante de él y le saludé. Lo prero que me llamó la atención es que iba completamente maquillado, excesivamente maquillado, alguien me dijo que había estado en los Desayunos de TVE y que se habían quedado sin las deseadas toallitas. Yo, no me lo creo, pero bueno. Después, vino la sorpresa al comprobar que a la vez que estrechaba su mano (no diré fofa pero sí poco transmisiva) Rafael Sancas daba un pequeño pasosaltito para guardar una prudente y teutónica distancia. El traje, una talla menos, y en el que no abultaban cartera ni artilugios, iba abotonado casi hasta el cuello. Él, buscaba dónde estaban los suyos y no terminaba de ubicarse, parecía como si todo le fuese ajeno y beligerante. No estaban algunos de sus íntos de la época de la pancarta, pero había actores y no eran exactamente Jae Morey…
A Sancas se le cae la Comunicación los cuatro costados. No sabe hablar mirando a los ojos, lo cual demuestra una falta gravísa para un buen comunicador, contesta con monosílabos, y además crea a su alrededor una espesa nube que te hace marcharte. No me extraña que entre los resignados socialistas de Madrid, sólo quede la alternativa de pensar que las obras no se acaben y que el buen royo entre Comunidad y Ayuntamiento no se vea turbado la tala de cuatro árboles.
Si yo fuera el jefe de Sancas, le sometería a una intensa sesión de Comunicación y le haría ver que estamos en España, en Madrid, que aquí se comen churros y no salchichas y que en la ya conocida como Batalla de Madrid, necesitamos gente con las ideas claras y que además, las sepa comunicar.
Pedro Aparicio.
Director PRNoticias.com
