Manifiesto sobre el consumo de alcohol

Los miembros del Comité Científico Asesor de la Fundación Alcohol y Sociedad queremos manifestar nuestra opinión con respecto al fenómeno del consumo de bebidas con contenido alcohólico, en particular menores y jóvenes.

 

En este sentido, aún reconociendo que el consumo de bebidas alcohólicas es realizado la gran mayoría de los adultos de forma prudente y moderada, hemos constatado cómo en los últos años se ha incrementado muy significativamente la sensibilidad social y mediática respecto al consumo y abuso de las bebidas con alcohol. Este fenómeno, unido a que los consumidores abusivos son más visibles, hacen más ruido y consumen a horas más tardías, hace que nos encontremos en un momento en el que los temas relacionados con el alcohol sean preocupantes y estén de plena actualidad.

 

El Comité Científico de la Fundación Alcohol y Sociedad considera conveniente pronunciarse a este respecto y recordar a la ciudadanía no sólo que los fenómenos sociales son complejos (las costumbres responden a causas múltiples, unas próxas y otras lejanas), sino también que se debe diferenciar, claramente, entre un consumo moderado y un consumo abusivo e indebido. No está de más recordar, que determinados problemas no pueden ser resueltos eficazmente apelando a soluciones sples, sino que se requiere sea tomada en cuenta la opinión de los numerosos agentes plicados.

 

Por ello, hemos elaborado este documento que expone una serie de reflexiones sobre el consumo, las conductas inapropiadas y las soluciones a las mismas en relación con la ingesta indebida de bebidas alcohólicas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

          Procionar información científica, social y económica sobre el problema del consumo excesivo de alcohol y sobre las medidas que se han tomado en otros lugares del mundo para atajarlo.

 

          Diseñar planes de colaboración con otras instituciones educativas y sociales para que éstas tomen conciencia de la magnitud del problema y solicitar su plicación y ayuda; así como proponer modos concretos de colaboración de los diversos profesionales y sectores involucrados. 

 

          Potenciar la figura de aquellas personas que no abusan del alcohol, pero que se ven influidas sus consecuencias, para que ejerzan control y presión sobre los consumidores abusivos.  Hay que recordar que, en determinadas situaciones, quienes sufren las consecuencias de este consumo abusivo no son los propios consumidores, como ocurre ejemplo en un amplio número de accidentes de tráfico.

 

          Ayudar a trabajar este fenómeno y colaborar con los centros educativos y las familias, sobre todo contando con la participación de los jóvenes y menores que actúan con responsabilidad.

 

 

          Se ha de potenciar y hacer atractiva la figura del menor no consumidor de bebidas alcohólicas.

 

          Se debe pulsar la intolerancia social respecto al abuso y el consumo indebido de bebidas alcohólicas, con el objetivo de modificar los hábitos de consumo y potenciar estilos de vida saludables.

 

          Se considera, asismo, necesario diferenciar –de entre los jóvenes que, de forma indebida consumen bebidas con alcohol aquellos que abusan del alcohol de forma transitoria de aquellos que lo hacen de forma persistente. Estos últos, en muchos casos, ya han comenzado en la niñez a presentar conductas desadaptativas como violencia, problemas de integración, etc., con lo que habría que intervenir desde edades tempranas con las propias familias.

 

          Es tante utilizar canales de comunicación propios de la juventud, además de los habituales. Por ello, es conveniente aprovechar las nuevas tecnologías de la información para trasmitir mensajes que permitan al joven sentirse interpelado en su propio código. Además, estos canales son un medio rápido y eficaz para comunicar con un amplio número de receptores.

 

 

En conclusión, el Comité Científico de la Fundación Alcohol y Sociedad manifiesta que es necesario establecer una diferenciación entre un consumo moderado, sensato y responsable de bebidas alcohólicas parte de la población adulta de lo que supone un consumo indebido o un abuso.

 

Nuestra opinión es que para prevenir y abordar estos fenómenos y conductas inapropiadas deben de estar plicados todos los agentes sociales; debiéndose apelar, aparte de a los problemas sanitarios y personales, a las plicaciones éticas que conllevan los consumos inadecuados; y realizarse mayores esfuerzos para potenciar y respaldar a aquellos jóvenes que no ingieren bebidas alcohólicas, o que lo hacen de forma moderada.

 

Finalmente, opinamos que los principios inspiradores de la Ley sobre el consumo menores que prepara el Ministerio de Sanidad deberían ser apoyados todos los sectores sociales. No obstante, queremos llamar la atención sobre la necesidad de no conformarse sólo con la prohibición, sino de establecer también adecuados mecanismos para la prevención y, fundamentalmente, para la educación, que consideramos la vía más efectiva para lograr hábitos y conductas saludables.

 

Por todo ello, anamos a la Fundación Alcohol y Sociedad a seguir adelante con los Programas y actuaciones que tiene en marcha para avanzar en la resolución de este fenómeno.

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