En la Tierra a miércoles, mayo 27, 2026

Manifiesto sobre el consumo de alcohol

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Los miembros del Comité Científico Asesor de la Fundación Alcohol y Sociedad queremos manifestar nuestra opinión con respecto al fenómeno del consumo de bebidas con contenido alcohólico, en particular menores y jóvenes.

 

En este sentido, aún reconociendo que el consumo de bebidas alcohólicas es realizado la gran mayoría de los adultos de forma prudente y moderada, hemos constatado cómo en los últos años se ha incrementado muy significativamente la sensibilidad social y mediática respecto al consumo y abuso de las bebidas con alcohol. Este fenómeno, unido a que los consumidores abusivos son más visibles, hacen más ruido y consumen a horas más tardías, hace que nos encontremos en un momento en el que los temas relacionados con el alcohol sean preocupantes y estén de plena actualidad.

 

El Comité Científico de la Fundación Alcohol y Sociedad considera conveniente pronunciarse a este respecto y recordar a la ciudadanía no sólo que los fenómenos sociales son complejos (las costumbres responden a causas múltiples, unas próxas y otras lejanas), sino también que se debe diferenciar, claramente, entre un consumo moderado y un consumo abusivo e indebido. No está de más recordar, que determinados problemas no pueden ser resueltos eficazmente apelando a soluciones sples, sino que se requiere sea tomada en cuenta la opinión de los numerosos agentes plicados.

 

Por ello, hemos elaborado este documento que expone una serie de reflexiones sobre el consumo, las conductas inapropiadas y las soluciones a las mismas en relación con la ingesta indebida de bebidas alcohólicas.

 

  • Ante todo, cabe destacar que las bebidas con contenido alcohólico son una parte de nuestro modo de vida y cultura. Como ejemplo de sus beneficios, se podría destacar la baja incidencia de enfermedades cardiovasculares existente en nuestra sociedad que, al menos en parte, se debe a este particular modus vivendi en el que el consumo moderado de bebidas alcohólicas es un componente más.

 

  • Se debe, asismo, diferenciar entre el consumo parte de menores y el consumo adulto y, dentro de este últo grupo, entre lo que es un consumo moderado y lo que supone un abuso o consumo indebido de bebidas alcohólicas. Estas distinciones son necesarias ya que los efectos e plicaciones de cada una de ellas es muy diferente.

 

    • Cuando se trata de menores de edad, cualquier consumo de bebidas con contenido alcohólico debe ser considerado un consumo indebido, tanto razones fisiológicas como psicológicas y sociales.

 

    • En cambio, en personas adultas ha de diferenciarse entre un consumo moderado, prudente y responsable y el consumo indebido o abusivo. Asismo, también es necesario distinguir entre el abuso que se produce en un momento puntual y el que se mantiene durante cierto tiempo.

 

    • Al hilo de lo anterior, y en relación con los efectos derivados del consumo, hay que diferenciar también entre los problemas que causa una ingesta de alcohol abusiva prolongada en el tiempo —cuya posible consecuencia más dramática sería la adicción— y los problemas provocados un consumo episódico, excesivo, o en situaciones en las que no debería producirse. Los problemas de tipo sanitario suelen producirse a largo plazo, mientras que en otros casos  –como sucede, ejemplo, con los accidentes de tráfico pueden ocasionarse tras una ingesta única y puntual. En ambos casos estamos hablando de consumo indebido.

 

  • Respecto al consumo de alcohol entre los jóvenes, se ha podido comprobar que en los últos 20 ó 30 años se ha reducido la cantidad que éstos ingieren semanalmente. No obstante, es un hecho evidente que actualmente existe una alarma social debida, en parte, a que el consumo se ha concentrado en el fin de semana y se produce, en algunos casos, de manera más compulsiva y abusiva que antes.

 

  • El consumo excesivo e irresponsable de alcohol es causa de serios e irreversibles daños personales y sociales. Este comtamiento desemboca, en muchas ocasiones, en graves enfermedades, absentismo laboral, accidentes de tráfico, violencia doméstica, conductas incívicas y accidentes laborales. Asismo, el consumo abusivo favorece el desarrollo de actos incontrolados que litan la libertad de las personas.

 

  • Sin embargo, las campañas contra el consumo indebido y abusivo de alcohol no están dando los resultados esperados. Consideramos que para que estas campañas sean más eficaces y alcancen los resultados deseados deben utilizar también un enfoque ético en sus mensajes. No sólo han de centrarse en la idea de que los hábitos de consumo abusivos atentan contra la salud del bebedor, sino que también litan su libertad y provocan conductas incontroladas que pueden dañar a otros. Ante situaciones de consumo excesivo, la sociedad no debe mostrarse permisiva ya que nuestra convivencia se fundamenta en la responsabilidad individual y colectiva de todas las personas.

 

  • Es necesario lograr percepciones equilibradas respecto al consumo de alcohol que huyan tanto del tremendismo y el alarmismo como de la indiferencia. Por ello, se deben cuestionar aquellas manifestaciones que tratan de identificar a los jóvenes con el consumo abusivo de alcohol, ya que esta afirmación no es cierta y contribuye, injustamente, a crinalizar a la juventud.

 

  • Es preciso que los centros escolares inviertan tiempo educativo en el desarrollo de propuestas para la prevención de conductas problemáticas relacionadas con el consumo de bebidas alcohólicas. Asismo, hay que tener en cuenta el papel fundamental que el ocio juega en los hábitos de la juventud y la tancia de utilizar estos espacios para la prevención y la educación en aspectos relacionados con el alcohol. 

 

  • Hay que desterrar la idea de que el consumo excesivo es sinóno de mayor disfrute en los momentos de ocio y tiempo libre. Estudios científicos recientes demuestran que, según valoraciones hechas los propios jóvenes, aquellos que se sobrepasan en el consumo de alcohol dicen disfrutar mucho menos que los que no consumen o lo hacen de forma moderada y responsable.

 

  • Para que la prevención en esta materia sea efectiva es necesario destinar una mayor inversión económica, tanto pública como privada, y explorar nuevas fórmulas que permitan su manteniento a lo largo del tiempo.

 

  • Debe existir una voluntad de colaboración entre las esferas pública y privada para educar y prevenir el consumo indebido de bebidas con contenido alcohólico. Asismo, se hace necesario mejorar y garantizar formas efectivas de coordinación y comunicación entre las administraciones públicas y las organizaciones sociales.

 

  • El consumo responsable de bebidas alcohólicas debe considerarse un objetivo educativo prioritario. Creemos que se han de poner en marcha acciones encaminadas a aunar los esfuerzos de la sociedad civil, las ONGs, las empresas y las administraciones públicas, ya que hay que tener presente que “Para educar a un niño, hace falta la tribu entera”. Una movilización social de tal magnitud necesita la colaboración de toda la sociedad y la coordinación y el estímulo de alguna entidad. Las acciones que en este sentido se podrían llevar a cabo son:

 

          Procionar información científica, social y económica sobre el problema del consumo excesivo de alcohol y sobre las medidas que se han tomado en otros lugares del mundo para atajarlo.

 

          Diseñar planes de colaboración con otras instituciones educativas y sociales para que éstas tomen conciencia de la magnitud del problema y solicitar su plicación y ayuda; así como proponer modos concretos de colaboración de los diversos profesionales y sectores involucrados. 

 

          Potenciar la figura de aquellas personas que no abusan del alcohol, pero que se ven influidas sus consecuencias, para que ejerzan control y presión sobre los consumidores abusivos.  Hay que recordar que, en determinadas situaciones, quienes sufren las consecuencias de este consumo abusivo no son los propios consumidores, como ocurre ejemplo en un amplio número de accidentes de tráfico.

 

          Ayudar a trabajar este fenómeno y colaborar con los centros educativos y las familias, sobre todo contando con la participación de los jóvenes y menores que actúan con responsabilidad.

 

  • Desde el ámbito de la prevención y la educación para evitar el consumo de alcohol parte de menores, consideramos necesario, además, llevar a cabo las siguientes propuestas:

 

          Se ha de potenciar y hacer atractiva la figura del menor no consumidor de bebidas alcohólicas.

 

          Se debe pulsar la intolerancia social respecto al abuso y el consumo indebido de bebidas alcohólicas, con el objetivo de modificar los hábitos de consumo y potenciar estilos de vida saludables.

 

          Se considera, asismo, necesario diferenciar –de entre los jóvenes que, de forma indebida consumen bebidas con alcohol aquellos que abusan del alcohol de forma transitoria de aquellos que lo hacen de forma persistente. Estos últos, en muchos casos, ya han comenzado en la niñez a presentar conductas desadaptativas como violencia, problemas de integración, etc., con lo que habría que intervenir desde edades tempranas con las propias familias.

 

          Es tante utilizar canales de comunicación propios de la juventud, además de los habituales. Por ello, es conveniente aprovechar las nuevas tecnologías de la información para trasmitir mensajes que permitan al joven sentirse interpelado en su propio código. Además, estos canales son un medio rápido y eficaz para comunicar con un amplio número de receptores.

 

 

En conclusión, el Comité Científico de la Fundación Alcohol y Sociedad manifiesta que es necesario establecer una diferenciación entre un consumo moderado, sensato y responsable de bebidas alcohólicas parte de la población adulta de lo que supone un consumo indebido o un abuso.

 

Nuestra opinión es que para prevenir y abordar estos fenómenos y conductas inapropiadas deben de estar plicados todos los agentes sociales; debiéndose apelar, aparte de a los problemas sanitarios y personales, a las plicaciones éticas que conllevan los consumos inadecuados; y realizarse mayores esfuerzos para potenciar y respaldar a aquellos jóvenes que no ingieren bebidas alcohólicas, o que lo hacen de forma moderada.

 

Finalmente, opinamos que los principios inspiradores de la Ley sobre el consumo menores que prepara el Ministerio de Sanidad deberían ser apoyados todos los sectores sociales. No obstante, queremos llamar la atención sobre la necesidad de no conformarse sólo con la prohibición, sino de establecer también adecuados mecanismos para la prevención y, fundamentalmente, para la educación, que consideramos la vía más efectiva para lograr hábitos y conductas saludables.

 

Por todo ello, anamos a la Fundación Alcohol y Sociedad a seguir adelante con los Programas y actuaciones que tiene en marcha para avanzar en la resolución de este fenómeno.

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