“Quizá mi interés principal sea lo asombroso, y no otra cosa que asombro es lo que intento suscitar en el áno de los espectadores” (Maurits Colis Escher).
Esta frase de Escher (18981972), uno de los artistas gráficos más tantes del mundo, y que ahora podemos admirar en Madrid, la suscribiría más de un periodista. Este genio holandés experentó en sus trabajos con la arquitectura, la perspectiva y los espacios posibles, reorganizando las reglas de la física conforme a su personal e ingeniosa lógica. Y como él, a más de un informador le gustaría asombrar a sus lectores, pero respetando las reglas básicas de la profesión. El recientemente fallecido Ryszard Kapuscinski, maestro de periodistas, decía que “los cínicos no sirven para este oficio. Para ser buen periodista, hay que ser, prero, buena persona”.
Nosotros creemos que este es el único camino, y que la honestidad debe ser la guía básica de nuestro quehacer diario. No en vano, la información sobre salud, de la que somos responsables, tiene cada vez más trascendencia para la opinión pública y debe alejarse de toda frivolidad.
Por eso, la especialización de los profesionales de la información sanitaria es cada vez más indispensable, con una formación que parta de las propias facultades de periodismo y que continúe a lo largo de la vida profesional, a través de congresos, sposios, cursos y otras actividades, tal y como fomentamos desde la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS).
Este ha sido uno de los objetivos del I Foro Internacional de Periodismo Sanitario, celebrado los pasados días 2 y 3 de febrero en Las Palmas de Gran Canaria, y creemos que se ha conseguido plenamente. El esfuerzo y trabajo de casi un año ha merecido la pena. El reto de organizar algo parecido surgió en el 2006 tras un viaje a Bruselas de parte de los miembros de la actual Junta Directiva de ANIS. Entonces pensamos que nosotros debíamos crear un foro internacional con participación europea, africana y norteamericana para debatir los nuevos desafíos de la sanidad. Esa idea maduró durante varias semanas y coincidió con el entusiasmo y el apoyo de una comunidad autónoma y un laboratorio: Canarias y MSD. El ”cóctel” empezó a funcionar y, tras muchas horas de reuniones, tomó cuerpo a preros de febrero en el auditorio Alfredo Kraus, que además nos procionó “un susurro de arte musical al borde del Atlántico”.
Contar con el comisario europeo de Salud, que prera vez no sólo dio una conferencia en España, sino que permitió una intensa rueda de prensa, fue todo un lujo para la ANIS, y creo que algo difícil de olvidar para quien de verdad piense que la información sanitaria de calidad merece la pena. Esta fue la prera parte de un “concierto” largo, intenso, activo, y que fue componiéndose con “interpretaciones” del jefe de gabinete del Comisario, que nos transmitió su experiencia sobre la gestión de la crisis de comunicación de la gripe aviar; o de un Manuel Carballo desmontando mitos sobre los flujos migratorios.
Por la tarde, nos llevamos la sorpresa de una brillante intervención de Andrew Dillon, quien se pelean en toda Europa para que parta conferencias; y Vicente Traver nos transmitió los retos de las nuevas tecnologías. En la mesa de periodistas tuvos a un maestro, Diego Carcedo, y una exposición asombrosa, llena de ironía británica, del editor ejecutivo de The Lancet, quien se atrevió a hablar de los embargos de sus noticias. La jornada fue densa, eso es de agradecer la permanente participación de las cerca de 200 personas que participaron en este foro. Tan tante fueron los ponentes como las preguntas y el interés de las personas que acudieron a estas jornadas. Fue todo un lujo comprobar cómo la gente mostró su interés intervenir en el foro.
Al día siguiente, en la mesa de los políticos Ana Pastor estuvo brillante y recibió una interesante contestación socialista, además de conocer el modelo del pacto sanitario canario, único en el Estado español. Por últo, Rafael Bengoa nos sorprendió a todos con su información sobre las posibilidades de afrontar nuevos proyectos, Josefina Enfedaque volvió a hablar del caso de la gripe aviar (que ha vuelto a ser actualidad tras los últos casos en el Reino Unido) y Jeffrey Sturchio, uno de los máxos representantes de MSD, nos habló de su amplia experiencia internacional.
Mezclar todo esto en un foro no es fácil. Y que lo haga la ANIS ha sido una satisfacción que hemos dado un ejemplo a otros compañeros europeos de lo que somos capaces de hacer. El resultado inmediato es que nos están ofreciendo proyectos y sedes para celebrar el próxo foro.
En resumen, esto fue lo que pasó en dos intensos días. E incluso, quien quiso pudo conocer los restos arqueológicos de la pritiva población canaria, en la cueva de Gáldar. Luego, si alguien quiere ver otra cosa o no salir de su cueva particular, es otra cuestión. Pero todos debemos tener claro que esta asociación tiene unos estatutos, que no los ha aprobado esta Junta Directiva, pero que ahora los reafirmo y nos obligan a cumplir una serie de normas. Quien no las cumpla, puede dedicarse a otra cosa. Os recomiendo la lectura del artículo 22 (*) de nuestros estatutos, y si alguno se da aludido, es que no cumple ni con la letra ni con el espíritu de la norma.
Por últo, no podemos olvidar que nuestro objetivo no es sólo mostrar lo asombroso, sino informar y convertir “el arte de lo posible” de la información de salud en una muestra lúcida, transparente y educativa de la realidad cotidiana. Como decía el maestro Kapuscinski, sólo puedes llegar a ser buen periodista, siendo honesto; es decir, sin olvidar que somos transmisores de un derecho de toda la sociedad.
José Manuel González Huesa, director general de Servedia
y presidente de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (ANIS)
(*) Nota PRSalud: Adjuntamos el artículo 22 al que hace referencia el Presidente de ANIS:
Los socios causarán baja alguno de los motivos siguientes:
• Por renuncia voluntaria, comunicada escrito a la Junta Directiva.
• Por incumpliento de sus obligaciones económicas, si dejara de satisfacer tres cuotas consecutivas.
• Por conducta incorrecta, desprestigiar a la Asociación con hechos o palabras que perturben gravemente los actos organizados la misma y la normal convivencia entre los asociados.