La familia. Zapatero ha comprendido al fin que lo más tante en la vida es la familia. Le ha costado su tiempo. Ayer mismo tuvo una recaída, cuando dejaron fuera del Congreso a los que ataban al legislativo una iniciativa popular. Benigno Blanco y los suyos se quedaron en la calle. Se puede estar o no de acuerdo con lo que proponían, pero a quienes traen un millón y medio de firmas no se les puede tratar peor que al repartidor de telepizza, ejemplo. Estos del gobierno se pasan la vida hablando de democracia directa, de escuchar a la calle, de tener sensibilidad para los deseos anhelos y preocupaciones del pueblo, y el día que lo tienen en la puerta de casa echan la persiana y ponen el volumen de la televisión a tope.
La familia de Zapatero es otra. Se sentía mal el hombre con esa boda comprada los alemanes de Eon, que habían puesto una dote irrenunciable para llevarse de novia a Endesa. Así que recurrió al ‘tío de Roma’, a ese Prodi triste y desganado que va y viene de la presidencia del gobierno como un Sísifo que no termina de llegar a la cumbre. Ten cuidado ZP. De entrada cometes el error de abrir la puerta al capitalismo italiano, algo que los italianos no harán nunca ni ti ni ninguna de las empresas españolas que quieran entrar en su territorio. Que se lo pregunten al BBVA que salió escaldado de su últa aventura. Prodi te habrá dicho lo que tú querías escuchar, pero ten cuidado que el día que tenga que cumplir quizá está en su casa, tumbado alguna moción de censura o alguna ley arruinada en el minifundio político italiano.
Otra más pero más tante: vamos a cambiar la eficacia alemana la insospechada burocracia y la gestión premoderna que tienen las empresas italianas que fueron públicas y nunca han terminado de ser privadas. Tutto in famiglia, ya sean tíos o pros.
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