LO HUMANO ES LO QUE INTERESA

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En comparación con los europeos, los ciudadanos españoles siempre nos hemos caracterizado cuidar, dentro de las familias, a nuestros dependientes (ancianos, discapacitados, enfermos). La diferencia es que, hasta ahora, era un trabajo, además de muy duro, femenino, voluntario y no remunerado, lo que provocaba en algunas familias afectadas una tragedia sobre la original. Históricamente, más del noventa ciento de las personas cuidadoras han sido mujeres. Ellas han cuidado de los hijos y de los padres, y en muchas ocasiones, de los nietos. Este hecho nos ha situado en el vagón de cola para la incoración y la promoción profesional femenina. No era justo. Si se aplica convenientemente la nueva Ley de Dependencia que explica el ministro Caldera, las mujeres podrán elegir si cuidan ellas mismas, o no, de sus familiares dependientes. Pero a partir de ahora recibirán un sueldo, además de apoyo y ayuda profesional. Con lo que un trabajo que exige tanta entrega como desgaste emocional y psicológico, fin saldrá a la superficie y será reconocido. Es difícil entender cómo después de 28 años de gobiernos democráticos, hasta ahora no se hubiera puesto en marcha un plan tan social como prescindible. Quizás fuera debido a la enorme complejidad de esta Ley que, amén de la friolera de diez mil millones de euros de inversión, ha de movilizar a miles de trabajadores sociales y especialistas sanitarios. Crear nuevos centros, plazas, equipamientos médicos y asistenciales, etcétera. Para ello tienen que trabajar conjuntamente con la oposición en el ámbito de la transparencia.

Este ambicioso proyecto, si se desarrolla adecuadamente, nos situaría a la cabeza de las políticas sociales europeas. Claro, que desde algunos sectores sociales les llueven críticas en el sentido de ley electoralista y difícil de aplicar. Otras leyes también muy sociales, como la de Conciliación Familiar, contra la Violencia de Género, la de Igualdad (de la mujer), matronio e igualdad de derechos entre personas del mismo sexo, la Ley de Trabajadores Autónomos (que al fin tienen seguridad y paro), y la regularización de inmigrantes, forman parte del ingente trabajo puesto en marcha desde el mismo ministerio. Y a su vez, forman parte sustancial de las promesas con las que este Gobierno ganó las pasadas elecciones. Por ello, los ciudadanos, como míno, debemos revisar y exigir que todas estas políticas se desarrollen convenientemente en beneficio de todos los estamentos de la sociedad, y que no queden en meros anuncios publicitarios con los que atraer a los electores poco mentalizados ideológicamente.

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