POR SU INTERÉS REPRODUCIMOS EL DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA APIE EN LOS PREMIOS TINTERO Y SECANTE 2008
APIE. PREMIOS TINTERO Y SECANTE. 9 de junio de 2008
Buenas tardes y muchas gracias asistir al acto de entrega de esta nueva edición anual de los premios "Tintero y Secante". Agradecemos a los premiados su asistencia y sobre todo a los tres nominados para nuestros premios Secante. A ellos especialmente quisiera recalcarles que es habitual que los intereses de los asociados de APIE no coincidan con los que defienden los protagonistas de las noticias. Pero estamos obligados a convivir y de la conciliación del difícil equilibrio entre la labor de informar y la de comunicar debe surgir una necesaria convivencia que debería desarrollarse, si me permiten la expesión, con un trasfondo de sana y elegante detividad.
Bajo esta premisa me dirijo a Julio Segura, presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores y eminente catedrático. La historia de los últos años ha estado plagada de malentendidos entre la Autoridad de los Mercados Financieros y nuestra asociación. Malentendidos y diferencias de criterio, que bajo la presidencia de su antecesor, alcanzaron un punto de elevada irracionalidad. Malentendidos que obviaron un principio que desde nuestra asociación se considera innegociable y este es que los periodistas no somos sujetos de mercado. Por tanto, no estamos, en ningún caso, sujetos a la supervisión de la Autoridad de los Mercados Financieros.
A los otros dos nominados para los premios secante quisiera pedirles, desde la detividad a la que antes aludía, un esfuerzo suplementario. Un esfuerzo suplementario al que diariamente realizan para facilitar la relación con los periodistas que siguen la información de sus respectivas empresas. A los tres nominados para los premios Tintero quiero felicitarles, especialmente al presidente de Repsol YPF, sin olvidar al presidente de la CEOE y supuesto a Miguel Martín, presidente de AEB. Pero a los tres quiero avisarles: NO SE RELAJEN y, favor, mantengan un perfil de comunicación elevado. No se relajen que hay precedentes de premiados que inicialmente fueron tinteros y que luego se merecieron con todos los honores entrar en la categoría de secantes. Y también tenemos ejemplos en sentido contrario, como es el de Antonio Brufau, prer accésit del premio secante en 2004 como presidente de Gas Natural.
Reflexiones
Por últo quiero aprovechar esta otunidad para trasladarles unas breves reflexiones sobre nuestra profesión. En la últa década el ejercicio del periodismo económico se ha desarrollado en un entorno mucho más complejo para los profesionales que nos dedicamos a esta actividad. Es un ejercicio dificil el de identificar y resumir los tantes cambios que se han dado en la últa década. Pero quisiera señalar tres de ellos, que redundan en un debilitamiento de la posición de los periodistas. El prero sería el cuestionamiento del derecho a la exclusiva. El segundo el reforzamiento de las capacidades de las fuentes de información institucionales. El tercero se refiere a la perceptible crisis de vocación que se observa en numerosos editores.
Secreto profesional
En el prer punto lo que está en cuestión es el derecho a la exclusiva y a la preservación del secreto profesional de los periodistas, entendido este como el deber de no revelar a terceros ciertos hechos conocidos a través del ejercicio de nuestro trabajo. Desde numerosos ámbitos se pone en entredicho la viabilidad de una exclusiva anteponiéndola a la necesidad de salvaguardar una hipotética igualdad de otunidades en el acceso a la información. Este discurso defendido hasta fechas recientes el supervisor financiero enturbió nuestras relaciones con la CNMV. Pero queremos dejar muy claro que los informadores en el ejercicio de nuestro trabajo somos aliados de los supervisores en la búsqueda de la transparencia y en la defensa de la integridad de los mercados financieros. Eso sí, cada uno desde su casa y sin confundir los términos.
Fuentes institucionales
El segundo punto al que he aludido es el reforzamiento de las fuentes institucionales. Esto es especialmente cierto en el caso las grandes coraciones privadas, que en su mayor parte han incorado la comunicación a sus procesos de negocio. Al hacerlo han ido dotando de medios y de presupuestos crecientes a los departamentos encargados de realizar esta función. Este reforzamiento de las capacidades de las fuentes institucionales ha discurrido en paralelo al debilitamiento de los informadores. Esto se refleja en un menor acceso a las fuentes reales parte de los informadores. Ahora hay varias capas interpuestas que ponen una comunicación oficializada. También es muy relevante la "fuga", dicho entre comillas, de muchos de los mejores talentos del periodismo económico hacia el mundo de la comunicación corativa. Numerosas empresas han incorado a sus equipos de comunicadores a periodistas muy destacados. Este en un camino que normalmente no tiene vuelta atrás. No la tiene que las empresas editoras no suelen competir con las grandes coraciones privadas, ni en salarios o ventajas sociales, ni en condiciones de trabajo.
Crisis de vocación de los editores
¿Porqué no lo hacen los editores? Es posible que muchas empresas editoras estén apostando un modelo de periodistas básicamente más barato en términos de coste económico.
No digo que esta sea una respuesta válida, pero el rejuveneciento permanente de las redacciones es una realidad en España. Este hecho es grave ya que interrumpe el necesario relevo generacional ordenado. Con ello se pierde la transmisión de conocientos intergeneracionales, una transmisión de conocientos necesaria para forjar los mbres editoriales de un medio de comunicación que se precie de serlo.
Es posible que estemos ante una pérdida de vocación de buena parte de los editores españoles. Es posible que esto se deba a que las grandes empresas editoras han mutado hacia coraciones con intereses muy diversos, intereses que exceden a los puramente editoriales. En este caso el medio informativo se subordina a la estrategia del grupo. Se subordina si es necesario, incluso, enca de la necesidad de fidelizar, con información veraz y con espíritu crítico, (de fidelizar) a una base de lectores tan amplia como sea posible También es cierto que los grupos editoriales más pequeños tienen una debilidad financiera preocupante, que les hace más vulnerables en sus relaciones con las grandes empresas, que finalmente son sus grandes anunciantes.
Todos estos son factores que finalmente debilitan la posición de los periodistas que se dedican a la información económica.
Ángel Boixadós. 9 de junio de 2008