El 14 de noviembre se conmemora el Día Mundial de la Diabetes. La segunda fase del estudio Di@bet.es, del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM), estima que la prevalencia de esta enfermedad se sitúa en el 13,8%: más de 4,5 millones de españoles. Una incidencia que sigue aumentando hasta los cerca de 386.000 nuevos casos de diabetes cada año en la población adulta.
Dieta y ejercicio para prevenir la diabetes tipo 2
En la diabetes tipo 1, una reacción autoinmune provoca que las propias defensas del organismo ataquen a las células productoras de insulina del páncreas (la hormona que controla los niveles de glucosa en la sangre).
Sin embargo, en la diabetes tipo 2 el organismo produce insulina, pero hay una baja respuesta de las células a la misma (resistencia a la insulina). Eso hace que el páncreas deba producir aún más esta sustancia pero esta, con el tiempo, puede ser insuficiente. Estos pacientes, habitualmente, no requieren inyecciones de insulina, como sí ocurre en la diabetes tipo 1.
Según Julio Maset, médico de Cinfa, “la diabetes tipo 2 puede prevenirse o retrasarse fácilmente. Es una enfermedad estrechamente vinculada a la obesidad, la hipertensión y el colesterol alto, y por lo tanto, muy relacionada con el estilo de vida actual y los hábitos que hemos ido adquiriendo. De hecho, en el 80% de los casos, la aparición de esta enfermedad y sus consecuencias podrían evitarse o retrasarse con una dieta sana y el aumento de la actividad física”.
Atención a los síntomas
Tanto la diabetes tipo 1 como la diabetes tipo 2 afectan casi por igual a hombres y mujeres y pueden manifestarse a distintas edades. “Es muy importante prestar atención a síntomas como debilidad y cansancio extremo, orinar con demasiada frecuencia, hambre constante, sed excesiva, una pérdida repentina de peso o heridas que no se curan e infecciones recurrentes, que pueden indicar que se ha desarrollado la enfermedad”, explica Maset.
Ambas enfermedades pueden llegar a provocar daños en el corazón, los vasos sanguíneos, los ojos, los riñones y los nervios debido a ese exceso de azúcar en la sangre. Esto puede derivar en patologías tan graves como el infarto de miocardio, el derrame cerebral, la insuficiencia renal, la retinopatía o el pie diabético.
Diez consejos para convivir con la diabetes
1. Controla de manera periódica tus niveles de glucemia, tensión arterial y colesterol. Los autoanálisis aportan información sobre el nivel de glucemia, lo que permitirá el autocontrol de la enfermedad, basado en aplicar correcciones en la dieta, en la medicación o el ejercicio.
2. Realiza ejercicio físico de manera regular. El ejercicio regular favorece la disminución de glucemia, mejora la sensibilidad a la insulina y ayuda a perder peso.
3. Aliméntate de manera equilibrada. Los alimentos ricos en fibra son muy aconsejables, ya que la fibra no se digiere y ralentiza el paso de la comida a través del estómago e intestino, lo que disminuye la absorción de hidratos de carbono (azúcares). También las proteínas son necesarias para el crecimiento del cuerpo y la reparación de los tejidos.
4. Mantén un horario de comidas lo más regular posible. Es importante realizar cinco comidas diarias y siempre a la misma hora, ya que esta regularidad contribuye a un mejor control de la glucemia.
5. Sé precavido con el azúcar. Es fundamental limitar al máximo la cantidad de azúcares simples ingerida, ya que estos pueden provocar subidas rápidas de la glucemia. Salvo indicación médica, sí está permitido el consumo diario de algunos azúcares como frutas frescas, leche o algunos derivados lácteos.
6. Lleva siempre azúcar. Terrones de azúcar, galletas o refrescos azucarados pueden ayudar a que los primeros signos de hipoglucemia desaparezcan en cinco o diez minutos.
7. Sigue las pautas de tu tratamiento. Si tu médico ya te ha puesto en tratamiento, es importante ajustar las dosis de tu tratamiento a las necesidades reales.
8. Acude a revisiones oftalmológicas regulares. Debes comprobar de manera periódica el estado de tu retina con exploraciones y exámenes del fondo del ojo, con el fin de detectar de manera precoz la retinopatía diabética.
9. Cuida y revisa periódicamente tus pies. Debemos tratar de evitar el llamado pie diabético, que se manifiesta con la aparición de erosiones, infecciones y, en último término, gangrena, que podría conducir a la amputación.
10. No fumes ni bebas alcohol. Si padeces diabetes, estos hábitos perjudiciales pueden provocar la aparición de complicaciones, tanto cardiovasculares como neurológicas y renales.
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