Hartos de escuchar las tormentas de verano, que luego se convierten en ciclogénesis, en otros nombres al uso y termina como DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos). Maldito episodio que afectó a la Comunidad Valenciana el 29 de octubre de 2024, teniendo un impacto significativo en los valencianos. Destacando, una vez curadas las heridas físicas, las secuelas psicológicas…
El estrés y la ansiedad que genera no saber si los episodios vividos se pueden repetir, llevan a que muchos de los ciudadanos teman ante la posibilidad de nuevas inundaciones. Conociendo que las obras que evitarían una nueva catástrofe, saben que éstas no están ni en proyecto. Este tipo de reacciones pueden degenerar en un trauma, que lleva a los que vivieron aquellas desgraciadas inundaciones a presentar síntomas como pesadillas o flashbacks, que se pueden alargar en el tiempo. Un alto sentido de vulnerabilidad acompaña a las víctimas, que se ven más inestables emocionalmente y presentan sentimientos de abandono y desprotección. Algo que es real y palpable por parte de los que siguen, como Diana, queriendo ir a hacerse la foto.
Por contra, estos sentidos individuales, que persisten, se vieron superados por los de Solidaridad y Resiliencia, demostrados por todos los valencianos que se echaron a las calles de las poblaciones afectadas, a apoyar a sus vecinos. Riadas de valencianos y voluntarios llegados de todos los rincones de España y del mundo. Chavales jóvenes que se implican como un solo hombre. El apoyo del Pueblo hizo ver luz a los que se habían quedado sin nada. ¡Gracias! Y, la resiliencia de los que siguen viviendo al lado de lo que ya debería haber sido recuperado, nos demuestra que somos capaces de mantener la frente bien alta y de luchar para salir adelante. ¡Aunque desde Madrid se olviden de nosotros!
La ruptura de las relaciones sociales diarias, entre los vecinos que se ven apartados de forma brusca, cuando no desaparecen para siempre de nuestras vidas. Este aislamiento temporal afecta de forma directa el bienestar emocional de los que han padecido un hecho de esta magnitud.
Ahora, nos toca pensar que tenemos que apoyar sin reservas, a nuestros vecinos, porque no queremos tener una parte de Valencia enferma. Hemos de ir a visitarlos, abrazarlos, darles cariño, ánimo y no olvidarnos de ellos. Siguen necesitando apoyo psicológico y entenderles, procurando que procesen lo antes posible sus experiencias y emociones.
Y exigimos de las autoridades del Ministerio de Sanidad y a la Ministra que tenga en cuenta que necesitamos… ¡qué pidan! Pues pedimos apoyo logístico real, con intervenciones psicológicas, terapias individuales y grupales, para procesar los traumas. Talleres sobre manejo de estrés y resiliencia y crear redes de apoyo comunitario.
Como primer paso real y a la espera de las inversiones que han de llegar desde Moncloa, les saluda atentamente.
pedro de aparicio y pérez de Lucentis con la inestimable colaboración del conde de Paiporta y señor de Catarroja
