SEGÚN EL INFORME “CARACTERIZACIÓN Y CONDICIONES DE SEGURIDAD DE PERIODISTAS ESPAÑOLES QUE CUBREN CONFLICTOS INTERNACIONALES”, DE LA EHU

El 100% de los periodistas de guerra españoles ha sufrido agresiones durante las coberturas

Y EL 54% PRESENTA SÍNTOMAS DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

Los profesionales que han participa en el estudio acumulan experiencia en múltiples guerras de los últimos 35 años, como Irak, la antigua Yugoslavia, Afganistán o Siria, y la mayoría ha cubierto los conflictos de Ucrania y Gaza.

El 100 % de los periodistas de guerra españoles ha sufrido algún tipo de agresión durante sus coberturas y más de la mitad presenta síntomas compatibles con estrés postraumático, según un estudio de la Universidad del País Vasco (EHU), que analiza por primera vez de forma amplia las condiciones de seguridad de estos profesionales.

La investigación, titulada Caracterización y condiciones de seguridad de periodistas españoles que cubren conflictos internacionales, examina la realidad laboral y los riesgos a los que se enfrentan quienes informan desde escenarios bélicos. El trabajo se basa en un cuestionario específico respondido por 85 periodistas con experiencia en conflictos armados, con una edad media de 48 años y una trayectoria media de 14 años en este tipo de coberturas.

El análisis forma parte del proyecto Josafcon (Journalist Safety Research Project), impulsado por el grupo de investigación Bitartez de la EHU y financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Según el centro académico, se trata del estudio más completo realizado hasta ahora en España sobre la seguridad de periodistas que trabajan en guerras.

Los participantes han cubierto algunos de los principales conflictos de las últimas décadas, como los de Irak, la antigua Yugoslavia, Afganistán o Siria, y la mayoría también ha informado desde Ucrania y Gaza. Proceden de distintos ámbitos profesionales —prensa, agencias, medios digitales, revistas, radio y televisión— y presentan una representación de género equilibrada, con un 50,5 % de mujeres.

Los resultados reflejan una exposición generalizada a la violencia. Todas las personas encuestadas afirman haber sufrido al menos una agresión durante su trabajo y, de media, han experimentado cerca de ocho tipos diferentes de violencia a lo largo de su carrera. El impacto psicológico también es elevado: el 54 % supera el umbral clínico de síntomas asociados al trastorno de estrés postraumático, aunque solo una minoría ha recibido diagnóstico o atención especializada.

El informe también detecta carencias en el apoyo institucional tras las coberturas. El 97 % de los periodistas afirma desconocer la existencia de protocolos de acompañamiento psicológico y señala que los medios rara vez se interesan por su bienestar tras regresar de zonas de guerra. Ante esta ausencia de recursos, el apoyo suele proceder de redes informales, como compañeros de profesión, pareja o amistades.

La investigación subraya que la seguridad del periodista no depende únicamente de medidas físicas como el uso de chalecos antibalas, sino de un sistema más amplio que incluye estabilidad laboral, formación específica, recursos adecuados y apoyo psicosocial antes, durante y después de la cobertura. En este sentido, advierte de que los profesionales autónomos y colaboradores afrontan condiciones de seguridad más precarias que quienes forman parte de la plantilla de un medio.

Según la investigadora principal del proyecto, Leire Iturregui, profesora del Departamento de Periodismo de la EHU, el objetivo del estudio es aportar datos que permitan abrir un debate en el sector y contribuir al diseño de políticas públicas que refuercen la cultura de seguridad en el periodismo de guerra en España.

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