LA MARETA, PERDÓN… LA MALETA DE FEIJÓO

Pedro Sánchez ha hecho lo que hacen todos los presidentes del Gobierno desde hace décadas: coger la maleta oficial, el Falcon y marcharse a descansar a La Mareta, la residencia institucional de Lanzarote utilizada por distintos jefes del Ejecutivo.

Hasta aquí, la noticia. Ahora viene la política.

Porque mientras Sánchez descansa en una residencia que fue concebida precisamente para acoger a jefes de Estado y de Gobierno, Alberto Núñez Feijóo pasa unos días en el municipio gallego de Tirán. O de “Afloján”, porque el verano también tiene derecho a los juegos de palabras.

Lo curioso no es dónde veranea uno ni dónde descansa el otro. Lo realmente fascinante es que en España las vacaciones de un político producen más análisis que un Consejo de Ministros. Si Sánchez está en La Mareta, mal. Si volviera a La Moncloa, peor. Si se marchara a Benidorm, sería populismo. Y si alquilara un apartamento en Torrevieja, habría quien preguntaría quién paga la sombrilla.

Mientras tanto, Feijóo tampoco puede escaparse. Si aparece con una manguera, es propaganda. Si no aparece, desaparece. Si sonríe, frivoliza. Si pone cara seria, ya está haciendo campaña.

España ha conseguido un milagro democrático: Convertir las vacaciones en una comisión de investigación permanente.

Y entre maletas, Maretas, Tiranes y Aflojanes, el ciudadano contempla el espectáculo preguntándose quién gobierna, quién descansa y quién trabaja. Porque, al final, todos prometen volver con las pilas cargadas. Lo que nunca dicen es quién las paga cuando se agotan.

En España no existen vacaciones de Estado. Existen vacaciones de partido. Lo demás son fotos en bañador con interpretación política incluida.

pedro de aparicio y pérez de Lucentis…

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