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Vuelta al cole: Patxi tirando del pelo y Montero copiando en “mates”

EL NUEVO CURSO ARRANCA CON LOS PUPITRES LLENOS DE VIEJOS HÁBITOS: PELOTEO, APUNTES PRESTADOS Y DEMASIADO RUIDO EN CLASE

Ha sonado el timbre y la política española vuelve al aula. Solo que aquí nadie trae la lección aprendida y los de siempre siguen montando jaleo en primera fila.

Arranca la vuelta al cole y, en esta clase de primaria llamada política española, cada alumno vuelve a su sitio con la naturalidad de quien jamás dejó de comportarse como un niño en el patio.

En una esquina del aula aparece Patxi López, inquieto, revoltoso, incapaz de estarse quieto en su silla. No atiende a la pizarra, no mira a la profesora y ha encontrado una misión mucho más urgente: tirarle del pelo a Begoña Gómez mientras insiste, una y otra vez, con ese mantra infantil de recreo:

Yo con Begoña, yo con Begoña, yo con Begoña…

Desde el pupitre, la respuesta llega seca, automática, cansada, como quien lleva media mañana soportando al mismo compañero pesado:

Calla, pesado.

La escena resume bastante bien el ambiente escolar del socialismo patrio: unos intentando llamar la atención y otros fingiendo que todavía conservan paciencia. Vídeo vía Tik Tok: @locuras_ia_manu

María Jesús Montero busca apuntes… de Matemáticas

Un poco más atrás, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se gira disimuladamente hacia el pupitre de al lado. Necesita ayuda. La asignatura es Matemáticas y los números, por algún misterioso motivo, se le están haciendo cuesta arriba.

Marlaska, ¿me dejas los apuntes?

El ministro del Interior levanta la vista con una mezcla de sorpresa y resignación. Mira a la compañera, mira el cuaderno y deja caer la pregunta que cualquiera en el aula habría formulado:

Pero tú no eres ministra de Hacienda?

Silencio incómodo.

Porque claro, pedir los apuntes de Lengua todavía podría pasar. Pero pedirle Matemáticas a la responsable de cuadrar las cuentas del país ya entra en el terreno de la pedagogía de emergencia.

Pedro Sánchez manda callar y Leire Díez dice que sí, a todo

En el centro del aula, ejerciendo de alumno que se cree delegado, aparece Pedro Sánchez, con ese gesto solemne del que ya se ha autoproclamado encargado del orden sin que nadie se lo haya pedido.

Silencio. Que os calléis.

La clase guarda unos segundos de calma. Los justos para que Leire Díez, sentada estratégicamente cerca del profesor, asienta con entusiasmo cada palabra del jefe de fila.

—Sí.
—Claro.
—Por supuesto.
—Exactamente.
—Totalmente, Pedro.

La escena empieza a llamar la atención del resto de compañeros, que no tardan en señalar lo evidente con la crueldad sincera que solo existe en los colegios:

Pelota.

Y probablemente sea el diagnóstico más rápido y certero del día.

Un curso lleno de viejas costumbres

Así arranca este nuevo curso político: Patxi incordiando, Montero buscando cuentas ajenas, Marlaska corrigiendo lo obvio, Pedro queriendo imponer silencio y Leire aprobando hasta el parte meteorológico si lo lee el jefe.

No hay mochilas nuevas que tapen las costuras. Ni estuches flamantes que disimulen las manías. La política vuelve a clase, sí, pero con el mismo comportamiento de siempre: ruido en el aula, codazos en el pupitre y demasiados alumnos pendientes de caerle bien al que reparte las notas.

Solo falta que alguien pida salir al baño. O que directamente convoquen el recreo. Porque si esto es la vuelta al cole, el curso promete más patio que pizarra.

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