HACER MENOS PARA IMPACTAR MÁS

La “sustracción estratégica” y el “poder relacional” redefinen el éxito de la comunicación corporativa

FRENTE A LA PÉRDIDA DE INFLUENCIA DE LAS JERARQUÍAS TRADICIONALES, EMERGE EL “PODER RELACIONAL”: LA CAPACIDAD DE LIDERAR A TRAVÉS DE LA CONFIANZA, LAS REDES INFORMALES Y LA COLABORACIÓN DIRECTA EN ENTORNOS HÍBRIDOS Y DIGITALES

En un contexto empresarial caracterizado por la incertidumbre geopolítica, la hiperconectividad y la irrupción masiva de la inteligencia artificial, las organizaciones se enfrentan a un doble desafío que está transformando radicalmente la toma de decisiones y el ejercicio del liderazgo. Hacia el exterior, el poder se fragmenta y distribuye en plataformas digitales y comunidades horizontales; hacia el interior, la acumulación incesante de procesos y herramientas ralentiza la ejecución y diluye el impacto.

Ante esta realidad, el informe Communication Management Radar 2026, elaborado por la Academic Society for Management & Communication bajo la dirección científica de Michelle Wloka y Ansgar Zerfass de la Universidad de Leipzig, propone un cambio de paradigma radical: el futuro de la comunicación corporativa no depende de hacer más, sino de aprender a simplificar deliberadamente y potenciar el capital relacional de la organización.

El peligro del “sesgo aditivo”

Una de las conclusiones del estudio es el impacto de la complejidad interna en el talento de las compañías. Actualmente, los profesionales dedican cerca de la mitad de su jornada laboral a actividades de bajo impacto que ellos mismos consideran poco eficaces.

Esta ineficiencia se debe al denominado “sesgo aditivo” (additive bias): la tendencia cognitiva y cultural de los líderes y equipos a resolver problemas añadiendo nuevas herramientas, canales, informes o procesos, en lugar de evaluar qué prácticas existentes han dejado de aportar valor real y deberían eliminarse. El exceso de capas organizativas dispersa los recursos, reduce la agilidad y desalinea los objetivos estratégicos.

El arte de la “Sustracción Estratégica”

Para combatir esta parálisis, la investigación introduce el concept de “Sustracción Estratégica” (Strategic Subtraction), un modelo de gestión inspirado en el marco teórico acuñado por los profesores Vijay Govindarajan, Daniel J. Finkenstadt y Tojin T. Eapen en la prestigiosa revista Harvard Business Review.

La sustracción estratégica no consiste en recortes de costes indiscriminados o arbitrarios, sino en una disciplina consciente que debe superar una “triple prueba” de viabilidad empresarial:

Para implementar este modelo de manera constructiva, se proponen seis transformaciones sustractivas fundamentales:

En el plano práctico, corporaciones líderes como Schott, bajo la dirección de Salvatore Ruggiero (Vicepresidente de Marketing y Comunicación), ya emplean metodologías como los OKRs (Objectives and Key Results) para auditar actividades, eliminar de manera sistemática tareas de tipo “nice-to-have” y fortalecer la posición de la comunicación como un vector estratégico del negocio.

El auge del Poder Relacional

En paralelo a la reorganización interna, el informe advierte sobre el fenómeno del “Power Flux” o la redistribución del poder externo. Las jerarquías formales y los canales tradicionales pierden influencia de manera acelerada frente al empuje de redes digitales horizontales (como TikTok, Meta o Google) y comunidades dinámicas. En los entornos corporativos actuales, marcados por la hibridación laboral, la autoridad ya no se deriva exclusivamente del cargo jerárquico.

En su lugar, emerge con fuerza el “poder relacional”, definido como la capacidad de influir a través de la confianza mutua, el acceso compartido a la información, la colaboración interdepartamental y la solidez de las redes de contactos. El capital relacional se sitúa como la herramienta indispensable para navegar con resiliencia en un ecosistema fragmentado.

A este respecto, directivos del sector como Matthias Krämer, de Siemens Healthineers, recuerdan que, a pesar de la acelerada automatización y digitalización del entorno, el entendimiento mutuo y las relaciones corporativas verdaderamente sólidas e inmunes a las crisis continúan forjándose en el espacio del diálogo personal y directo.

La confluencia del poder relacional y la necesidad de simplificación exige que los departamentos de comunicación trasciendan la mera redacción de mensajes y la administración de canales. Su valor de negocio futuro residirá en dominar la inteligencia relacional y la capacidad de síntesis a través de tres roles complementarios:

“La comunicación excelente en los próximos años no se medirá por el volumen de impactos que seamos capaces de generar, sino por la claridad de nuestras prioridades y la solidez de nuestras conexiones humanas”, concluye la síntesis del estudio de la Universidad de Leipzig. “Hacer menos no es una muestra de debilidad o falta de recursos; es la mayor demostración de disciplina estratégica, foco y resiliencia corporativa”.

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