Los estereotipos asociados a la masculinidad continúan condicionando el cuidado de la salud de los hombres. Aguantar el dolor, evitar mostrar vulnerabilidad o acudir al médico únicamente cuando los síntomas son graves son comportamientos que pueden retrasar el diagnóstico de enfermedades que, detectadas a tiempo, tienen solución o mejor pronóstico. Con motivo de Movember, Mar Santamaria, responsable de Atención Farmacéutica de PromoFarma by DocMorris, repasa los cinco errores más habituales para desmontar prejuicios y promover una mayor prevención.
Uno de los principales errores es restar importancia a los cambios en la micción y evitar las consultas urológicas. Levantarse varias veces por la noche para orinar o notar un chorro más débil puede atribuirse a la edad, aunque también puede alertar de problemas de próstata. El pudor y el miedo a las exploraciones contribuyen a retrasar las revisiones, pese a que el cáncer de próstata será el tumor más diagnosticado entre los hombres en España en 2026, según la Sociedad Española de Oncología Médica. La recomendación es consultar ante cualquier cambio y realizar revisiones periódicas a partir de los 50 años, o antes si existen antecedentes familiares.
La prevención también es cosa de hombres
Otro hábito que continúa infravalorado es la protección solar y la revisión de los lunares. Los hombres tienden a protegerse menos del sol y presentan una mayor mortalidad por melanoma que las mujeres, según un estudio de investigadores de la Organización Mundial de la Salud en 33 países. Aplicar fotoprotector diariamente, especialmente en las zonas expuestas, y revisar periódicamente la piel resulta fundamental para detectar posibles alteraciones. A ello se suma la necesidad de prestar atención a la salud mental: silenciar el malestar para no mostrar debilidad puede hacer que la ansiedad o el estrés se manifiesten mediante irritabilidad, insomnio, aislamiento o mayor consumo de alcohol. Ante síntomas persistentes, los especialistas recomiendan buscar apoyo y consultar con profesionales.
La autoexploración testicular es otro de los grandes olvidados, especialmente entre los jóvenes. El cáncer de testículo es uno de los tumores más frecuentes entre los hombres de 15 a 35 años, pero la sensación de invulnerabilidad y la vergüenza dificultan que se incorpore este hábito preventivo. Realizar una autoexploración mensual y consultar ante cualquier bulto o anomalía, incluso si no provoca dolor, puede favorecer una detección precoz. El quinto error consiste en normalizar el consumo de tabaco y alcohol, hábitos más frecuentes entre los hombres y que en determinados entornos todavía se vinculan a la masculinidad. Pedir ayuda médica o farmacéutica para reducir su consumo es una decisión de salud que merece apoyo, no estigmatización.
Movember vuelve a poner sobre la mesa la importancia de romper con una cultura que identifica el cuidado personal con la debilidad. Hablar de salud, expresar el malestar emocional y acudir a revisiones no debería ser una excepción, sino parte de los hábitos cotidianos. La atención farmacéutica puede convertirse, además, en una primera vía accesible para resolver dudas y recibir orientación sobre cuándo es necesario acudir al médico.
Seguiremos Informando…
