NO SOMOS IGUALES

Unos dimiten, otros resisten y todos quieren vendernos la diferencia.
…Por calles y plazas voy, repitiendo mi sermón, dos iguales para hoy… ¡Qué buenas son las hermanas Mercedarias, qué buenas son, que nos llevan de excursión! En el AVE a Badajoz… ¡Ah, no! Que para llegar a Badajoz desde Madrid todavía falta completar la alta velocidad. Aunque allí llevan tantos años esperando que cualquier día inauguran el tren de la bruja con cafetería y asiento preferente…

No somos iguales. Es verdad. Somos parecidos, pero unos más iguales que otros. El nuevo eslogan del PSOE nace de la dimisión de Óscar Puente, convertida por Pedro Sánchez en una demostración de dignidad política. Y ahí comienza la magia del marketing socialista: una tragedia ferroviaria, un ministro que se marcha y una maquinaria de comunicación que descubre un argumento electoral, donde los ciudadanos todavía están intentando comprender lo sucedido.

No discutamos lo evidente: Óscar Puente ha dimitido y ha renunciado a presentarse a las elecciones. Es una decisión política relevante que merece ser reconocida. Pero, ¡hostias!, una dimisión no convierte automáticamente en ejemplar toda la gestión anterior ni responde a las preguntas que siguen abiertas sobre seguridad, mantenimiento, supervisión y responsabilidades.

Ahora parece que el PSOE ha encontrado la fórmula de la felicidad. Iceta bailaba, Sánchez se declara perro sin amo, prepara listas de canciones, recomienda libros y reparte besos de campaña. Cada temporada necesita su canción, su mascota, su baile o su eslogan. Y ahora toca NO SOMOS IGUALES. Como si el ciudadano pudiera elegir la calidad de sus gobernantes por el tamaño de las letras de una pancarta.

Y no, no son iguales. Hay políticos que dimiten y otros que se agarran al sillón con pegamento industrial. Los hay de izquierdas, de derechas y de esa maravillosa especie que cambia de principios sin cambiar de despacho. En el PP tampoco faltan ejemplos de resistencia ante las responsabilidades políticas. Pero la diferencia no la establece un partido por decreto. La establecen los hechos, la transparencia, la gestión y las consecuencias.

No somos iguales, dicen. ¡Claro que no! Tampoco son iguales los trenes que llegan puntuales y los que se quedan tirados. Ni las infraestructuras prometidas y las terminadas. Ni una rueda de prensa y una explicación convincente. Ni el dolor de una familia y la satisfacción de un partido que cree haber encontrado una salida electoral.

Señores del PSOE, una dimisión puede ser un acto de responsabilidad. Convertirla inmediatamente en eslogan electoral es otra cosa. Y señores del PP y de Vox, tampoco se pongan medallas antes de mirarse al espejo.

Porque los españoles no necesitamos políticos empeñados en demostrarnos que son diferentes. Necesitamos gobernantes capaces de demostrar que son los mejores.

Y eso, queridos hermanos de la política, no se canta, no se baila y no se arregla con un claim.

SE DEMUESTRA GOBERNANDO.

pedro de aparicio y pérez de Lucentis…

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