El próximo 15 de mayo se celebra el Día Internacional de las Familias. En este marco, el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco presenta el 15º informe Discapacidad y Familia, que analiza la situación, preocupaciones y expectativas de las familias con hijos e hijas con discapacidad, con el objetivo de arrojar luz sobre los retos que afrontan y su visión de futuro, especialmente en el ámbito del empleo.
Este informe se presenta en un contexto marcado por la incertidumbre, los cambios acelerados en el mercado laboral, la automatización y las dificultades de acceso a la vivienda. Un escenario en el que algunas familias parten de una situación de especial vulnerabilidad. Entre ellas, aquellas con hijos e hijas con discapacidad, que afrontan barreras añadidas para lograr su bienestar, su inclusión y, especialmente, su futuro.
Las conclusiones de este informe se basan en una encuesta realizada a 425 familias con hijos o hijas con discapacidad. De ellas, el 50% tiene discapacidad intelectual; el 30,8% psicosocial -derivada de un diagnóstico de salud mental-; el 19,3% física; el 14% sensorial y el 3,7% orgánica.
El miedo al futuro sin referentes: la gran preocupación de las familias
En España, 3,8 millones de hogares (el 20,5%) conviven con, al menos, una persona con discapacidad y se contabilizan 215.790 personas con discapacidad menores de 18 años, según la Base Estatal de Personas con Discapacidad del IMSERSO. Se trata de hogares que afrontan una situación de especial vulnerabilidad, al tener que responder a necesidades de apoyo más intensas y continuadas, reorganizar su vida familiar y, en muchos casos, asumir mayores costes económicos, emocionales y de conciliación. El porcentaje de hogares con discapacidad asciende en comunidades como Galicia (24,6%), Región de Murcia (24,5%) o Canarias (24,2%). En otras regiones como Navarra (17,1%) y Euskadi (17,2%), el porcentaje es inferior al nacional (20,5%).
| Comunidad | Total de hogares (miles) | Hogares con personas con discapacidad (miles) | % |
| Galicia | 1.099,1 | 270 | 24,6% |
| Región de Murcia | 553,2 | 135,3 | 24,5% |
| Canarias | 861,7 | 208,3 | 24,2% |
| Castilla – La Mancha | 792,4 | 184,6 | 23,3% |
| Melilla | 31,8 | 7,4 | 23,3% |
| Andalucía | 3.271,2 | 730,3 | 22,3% |
| Extremadura | 433,5 | 96,4 | 22,2% |
| Comunitat Valenciana | 2.039,2 | 440,6 | 21,6% |
| Ceuta | 21,8 | 4,7 | 21,6% |
| Asturias | 455,4 | 94,4 | 20,7% |
| Cantabria | 244,3 | 50,6 | 20,7% |
| Total Nacional | 18.800,3 | 3855,3 | 20,5% |
| Castilla y León | 1.022,4 | 206,6 | 20,2% |
| Aragón | 543,7 | 107,6 | 19,8% |
| La Rioja | 131,1 | 24,1 | 18,4% |
| Islas Baleares | 462,6 | 83,2 | 18,0% |
| Cataluña | 3.039,8 | 544,4 | 17,9% |
| Comunidad de Madrid | 2.627,4 | 465,7 | 17,7% |
| Euskadi | 910,5 | 156,8 | 17,2% |
| Navarra | 259,2 | 44,3 | 17,1% |
Fuente: INE. Encuesta de Discapacidad, Autonomía y situaciones de Dependencia
En efecto, la llegada de un hijo o hija con discapacidad marca un antes y un después en la vida familiar. Supone afrontar una realidad inesperada que trae consigo nuevas necesidades, cambios en la organización del hogar y un proceso de aprendizaje constante.
En las primeras etapas tras el diagnóstico, las emociones predominantes suelen estar ligadas al impacto inicial de la noticia. Según los datos del presente informe, los sentimientos más frecuentes entre las familias son el miedo (91,8%), la desorientación (83,8%) y la tristeza (66,6%), reacciones comprensibles ante una situación que plantea interrogantes sobre el presente y el futuro. Un poco más lejos emergen también emociones como la soledad (25,6%), la incomprensión (24,2%) o el enfado (19.8%).
Según Ana Múgica, coordinadora del Plan Familia de la Fundación Adecco, estas emociones forman parte de un proceso natural de adaptación: “Sin embargo, es fundamental que no se cronifiquen ni generen un sentimiento de bloqueo o aislamiento. Cuando las familias cuentan con información clara, acompañamiento y una red de apoyo adecuada, pueden transformar la incertidumbre inicial en una actitud más segura y proactiva, lo que influye de forma muy positiva en el bienestar familiar y en el desarrollo de la persona con discapacidad”.
De hecho, con el paso del tiempo, muchas familias logran reorganizar su vida cotidiana y avanzar hacia una nueva normalidad. Sin embargo, a medida que se superan las primeras fases de impacto, pueden emerger otras preocupaciones vinculadas al largo plazo y, con el tiempo, el miedo inicial que sienten el 91,8% de las familias tiende a transformarse: el foco deja de situarse en el diagnóstico y se desplaza progresivamente hacia el futuro, especialmente hacia el largo plazo.
En concreto, emerge con fuerza la preocupación por qué ocurrirá cuando los padres ya no estén y quién garantizará el bienestar, la autonomía y la estabilidad de su hijo o hija en la vida adulta. Así, el 78% de las familias reconoce que su mayor preocupación, superado el impacto inicial del diagnóstico, es qué ocurrirá con su hijo o hija cuando ellos falten, especialmente ante la posibilidad de que no existan otras figuras de referencia (como abuelos, hermanos u otros familiares) que puedan acompañarle y velar por su bienestar. Este temor está estrechamente relacionado con el riesgo de aislamiento social, mencionado por el 47,8% de las familias, ya que la falta de una red de apoyo estable puede limitar las oportunidades de participación en la comunidad y la continuidad de apoyos que favorezcan una vida autónoma. A esta inquietud se suma la preocupación por la persistencia de prejuicios y barreras sociales: cerca de la mitad (43,8%) teme que su hijo pueda ser discriminado o rechazado en diferentes ámbitos de la vida.
Asimismo, un 10,4% manifiesta inquietud por el acceso a una vivienda adecuada en el futuro, que garantice a su hijo o hija con discapacidad unas condiciones de vida autónoma, segura y adaptada a sus necesidades.
El empleo, la gran incertidumbre
Las preocupaciones de las familias también se proyectan sobre el ámbito laboral, percibido como un pilar esencial para garantizar la autonomía y la inclusión social de las personas con discapacidad. Esta inquietud no es infundada: actualmente, la tasa de actividad de las personas con discapacidad apenas alcanza el 35,4%, lo que quiere decir que el 64,6% de las que tienen edad laboral no tiene trabajo ni lo busca -un porcentaje que asciende hasta el 78,5% entre el resto de la población-. Este dato refleja las dificultades estructurales que todavía existen para acceder y participar en el mercado laboral en igualdad de condiciones, y merma las expectativas de las familias con hijos e hijas con discapacidad.
En efecto, si hay un elemento que define la percepción de las madres y padres sobre el futuro laboral de sus hijos e hijas con discapacidad es la incertidumbre. Casi seis de cada diez familias (57,2%) reconoce no tener claro cómo será su futuro profesional. Esta inquietud, en mayor o menor medida, la comparten todos los padres y madres del siglo XXI en un contexto de transformación acelerada del mercado laboral, marcado por la automatización, los cambios en las competencias o la redefinición de muchos puestos de trabajo. Sin embargo, en el caso de las personas con discapacidad, esta incertidumbre se intensifica al persistir barreras estructurales que dificultan su acceso al empleo en igualdad de condiciones.
De hecho, solo el 13,2% cree que su hijo o hija podrá trabajar en una empresa ordinaria, entendida como aquella en la que la persona con discapacidad desarrolla su actividad en igualdad de condiciones y en los mismos espacios y proyectos que el resto de la plantilla. Por su parte, un 12,2% considera que podrá acceder a un empleo con apoyo.
Resulta especialmente significativo que un 19,5% de las familias considere que su hijo o hija no podrá trabajar en el futuro, ya sea debido a un elevado grado de discapacidad o a la percepción de que el mercado laboral todavía no ofrece oportunidades reales de inclusión. Este dato pone de manifiesto la desconfianza que todavía persiste entre muchas familias, así como la sensación de que los avances logrados en los últimos años aún no son suficientes ni han llegado con la intensidad necesaria al conjunto del mercado laboral. Aunque el progreso es innegable, el futuro sigue percibiéndose como incierto, lo que refleja la necesidad de seguir consolidando oportunidades reales de inclusión.
En palabras de Fátima López, responsable del Plan Familia de la Fundación Adecco en Madrid, el empleo representa mucho más que una fuente de ingresos: “Para muchas familias, el empleo de su hijo o hija es la gran pregunta que late detrás de muchas otras preocupaciones. Cuando un padre o una madre piensa en el futuro, inevitablemente se pregunta: ¿podrá llevar una vida autónoma y normalizada? Tener un trabajo no solo significa poder mantenerse económicamente; significa sentirse útil, formar parte de la sociedad, tener relaciones, proyectos y autonomía.”
López subraya, asimismo, que el acceso al empleo tiene un impacto profundo no solo en la persona con discapacidad, sino también en su entorno familiar: “Cuando una persona con discapacidad accede a un empleo, algo cambia también en su familia. Se reduce el miedo al futuro, aumenta la tranquilidad y se abre la posibilidad de que construya su propio proyecto de vida. Por eso el empleo es tan importante: porque atraviesa todas las dimensiones de la inclusión, desde la autonomía personal hasta la participación social.”
8 de cada 10 familias echa en falta itinerarios formativos adaptados
Ante la preocupación que manifiestan las familias por el futuro laboral de sus hijos e hijas con discapacidad, el informe ha querido profundizar en algunos de los factores que condicionan sus oportunidades de empleo, para identificar tanto fortalezas como debilidades en el proceso de preparación para la vida laboral.
La principal inquietud se concentra en la falta de itinerarios formativos adaptados a la persona con discapacidad: ocho de cada diez familias (80%) consideran que no existen opciones de formación suficientemente alineadas con las capacidades, intereses y vocación de su hijo o hija. Esta carencia limita de forma directa sus expectativas de acceso al empleo, ya que dificulta la adquisición de competencias ajustadas tanto a sus necesidades de apoyo como a las demandas reales del mercado laboral, reduciendo así las posibilidades de una inclusión laboral efectiva.
En la misma línea, más de la mitad de las madres y padres (52%) considera que su hijo o hija no está recibiendo el acompañamiento necesario para acceder al empleo en el futuro, lo que incrementa la sensación de inseguridad ante su vida adulta. Asimismo, el 60% duda que llegue a contar con las competencias necesarias para desenvolverse con autonomía en un futuro puesto de trabajo, mientras que un 29% teme que las empresas no dispongan de los apoyos técnicos y humanos necesarios para facilitar su inclusión.
Vocación y motivación: desmontando estereotipos sobre discapacidad y empleo
La falta de itinerarios formativos adaptados a las necesidades de las personas con discapacidad sigue siendo una de las principales carencias detectadas por las familias. Sin embargo, esta situación no responde a una ausencia de vocación o motivación por parte de las personas con discapacidad, sino a la falta de oportunidades formativas suficientemente accesibles, flexibles y alineadas con sus intereses, capacidades y proyectos profesionales.
Cabe señalar que, en algunos casos persiste la obsoleta percepción de que las personas con discapacidad muestran un menor interés por el empleo o que sus aspiraciones profesionales son limitadas; sin embargo, los datos del presente informe invitan a cuestionar este planteamiento.
Lejos de esta visión, muchos menores con discapacidad manifiestan una clara inquietud por su futuro laboral: de hecho, el 58,4% expresa interés por tener una profesión cuando sea mayor. En numerosos casos, además, identifican ya una vocación concreta (19%), lo que pone de relieve la importancia de generar itinerarios formativos que conecten sus intereses con oportunidades reales de desarrollo profesional.
Fátima López, responsable del Plan Familia de la Fundación Adecco en Madrid señala que, “el reto está en no limitar sus expectativas antes de tiempo. Con frecuencia, y de manera inconsciente, se condiciona su futuro al asumir que sus posibilidades son más reducidas, cuando en realidad muchas personas con discapacidad tienen vocación, motivación y mucho que aportar. Es fundamental avanzar hacia entornos educativos y laborales que escuchen más, orienten mejor y generen oportunidades reales, porque el potencial existe; lo que a menudo falta es el espacio para desarrollarlo y, en algunos casos, el acompañamiento necesario para poder recorrer ese camino con confianza”.
Conciliación y discapacidad: un reto estructural para las familias
La conciliación entre la vida laboral, personal y familiar adquiere una complejidad especial cuando en el hogar hay una persona con discapacidad. En estos casos, conciliar no se limita a organizar horarios, sino que implica garantizar cuidados especializados, estabilidad emocional y disponibilidad de recursos a lo largo del tiempo.
Los resultados del presente informe confirman el impacto directo de la llegada de la discapacidad en la trayectoria profesional de madres y padres. El 75% ha tenido que realizar cambios en su vida laboral para atender las necesidades de apoyo de su hijo o hija con discapacidad. Entre las medidas más frecuentes destacan la reducción de jornada (28,1%), el acceso a nuevas fórmulas de flexibilidad laboral (18%), la salida del empleo (16,9%) o el acogimiento a la prestación CUME -subsidio para el cuidado de menores con enfermedad- (12,4%). Además, un 8% señala que logra compatibilizar empleo y cuidados con gran dificultad, en una dinámica marcada por el esfuerzo constante, mientras que un 3% se ha visto obligado a cambiar de empleo para poder adaptarse a las necesidades de apoyo de su hijo o hija.
El análisis también evidencia que la conciliación sigue recayendo mayoritariamente en el entorno familiar, especialmente en las mujeres: el 73,2% de las personas que asumen el cuidado en el ámbito familiar son mujeres, principalmente madres, lo que refleja la persistente feminización de los cuidados y el impacto que esta responsabilidad tiene en su desarrollo profesional y personal.
Vulnerabilidad económica y desafíos invisibles
La discapacidad suele implicar una reorganización profunda de la vida familiar que, en muchos casos, también tiene un impacto en la economía doméstica. Los gastos asociados a apoyos especializados, terapias o recursos educativos, junto con los ajustes laborales que a menudo deben realizar madres y padres, pueden generar una mayor presión económica. Esta realidad sitúa a muchas familias en una posición de mayor vulnerabilidad financiera, especialmente en un contexto de incremento del coste de la vida.
Los datos del informe reflejan que las dificultades económicas forman parte del día a día de muchas de estas familias: cerca de la mitad (43,5%) reconoce encontrar algún grado de dificultad para llegar a fin de mes. Sin embargo, resulta significativo que, aun siendo relevantes, los retos económicos no constituyen la principal preocupación: más de tres de cada cuatro familias (77,8%) señalan que las dificultades sociales y emocionales asociadas a la discapacidad tienen un mayor peso en su bienestar cotidiano.
En palabras de Ana Múgica, coordinadora del Plan Familia de la Fundación Adecco: “En el acompañamiento a familias vemos que la preocupación económica está muy presente, pero no suele ser lo que más pesa en su día a día. Lo que realmente genera más inquietud es cómo se sienten sus hijos e hijas, si tienen oportunidades de relacionarse, de avanzar o de construir un futuro en el que puedan participar en la sociedad con apoyos adecuados. Muchas familias hacen grandes esfuerzos y renuncias porque su prioridad es que sus hijos puedan desarrollarse con dignidad, sentirse incluidos y tener oportunidades reales. Por eso es fundamental que las respuestas no se limiten al ámbito económico, sino que contemplen apoyos, orientación y recursos que permitan a las familias afrontar el presente con más confianza y mirar al futuro con mayor tranquilidad”.
Sobrecarga física y mental
Las dificultades emocionales pesan más que las económicas y, de hecho, el 67,3% de las familias con personas con discapacidad manifiesta convivir con una elevada sobrecarga mental y física. La necesidad de coordinar recursos sanitarios, educativos y sociales, así como de anticipar y gestionar múltiples aspectos del día a día, exige un esfuerzo sostenido que puede generar fatiga emocional, estrés y una sensación de exigencia permanente. Esta realidad no solo impacta en el bienestar de madres y padres, sino que también condiciona su equilibrio personal, su estabilidad laboral y su capacidad para proyectar el futuro con mayor serenidad.
El papel del sector fundacional y el tejido asociativo como red de apoyo para las familias
Uno de los datos más significativos del informe es el protagonismo del sector fundacional y el tejido asociativo como principales fuentes de apoyo para las familias con personas con discapacidad. En concreto, el 67,8% señala a las fundaciones y asociaciones como su principal respaldo, situándolas incluso por delante de la propia familia (63%). Este dato pone de manifiesto el papel esencial que desempeñan estas entidades en el acompañamiento, la orientación y la cobertura de necesidades que, en muchos casos, no están suficientemente atendidas por otros recursos.
Tras el tejido asociativo, las familias destacan el apoyo de los profesionales educativos (35,6%) y sanitarios (18,7%), mientras que el entorno de amistades ocupa un lugar más secundario (16,8%). En menor medida, un 4,9% señala el respaldo de otras familias en la misma situación y un 5% menciona otras fuentes de apoyo, como ayudas públicas de ámbito estatal o autonómico. Por último, un 2,7% afirma no contar con ningún tipo de apoyo.
Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “El hecho de que las fundaciones y asociaciones lideren este ranking resulta especialmente revelador, ya que evidencia hasta qué punto se han consolidado como un pilar fundamental en la vida de las familias. No solo complementan la labor de los recursos públicos, sino que, en muchos casos, se convierten en el soporte más cercano, constante y especializado, cubriendo vacíos y generando redes de acompañamiento que resultan determinantes para el bienestar y la inclusión de las personas con discapacidad”.
Plan Familia Fundación Adecco: la importancia del acompañamiento integral
El acompañamiento constituye un elemento clave para que las familias con personas con discapacidad puedan afrontar con mayor seguridad los retos cotidianos y planificar el futuro con confianza. La discapacidad no solo conlleva necesidades específicas en el ámbito sanitario o educativo, sino que también requiere orientación continua para tomar decisiones informadas, coordinar recursos, acceder a apoyos especializados y construir un proyecto de vida autónomo e inclusivo. Por ello, disponer de un referente profesional que escuche, oriente y acompañe de forma continuada marca una diferencia significativa en el bienestar emocional, la calidad de vida familiar y las oportunidades de desarrollo de la persona con discapacidad.
En este sentido, el Plan Familia de la Fundación Adecco, que ya cuenta con 3134 personas beneficiarias, se configura como un programa de acompañamiento integral que actúa de forma simultánea en las dimensiones personal, familiar y social, con el objetivo de impulsar la vida independiente, la inclusión social y la futura empleabilidad de las personas con discapacidad. Su enfoque multidisciplinar permite abordar de forma coordinada todos aquellos factores que influyen en la autonomía, el desarrollo de habilidades y el acceso a oportunidades formativas y laborales.
El contraste entre los resultados de la 15ª encuesta Discapacidad y Familia y los datos de evaluación del Plan Familia 2025 (extraídos de una encuesta a 1445 personas beneficiarias) permite observar cómo muchas de las necesidades y preocupaciones expresadas por las familias pueden verse mitigadas cuando cuentan con un acompañamiento integral y continuado.
RESULTADOS DEL INFORME | CONTRIBUCIÓN PLAN FAMILIA |
| Ante el diagnóstico de discapacidad, los sentimientos más frecuentes entre las familias son el miedo (91,8%), la desorientación (83,8%) y la tristeza (66,6%), que generan incertidumbre sobre el futuro. | El acompañamiento emocional es uno de los aspectos más valorados por las familias, que destacan la tranquilidad que supone contar con una figura profesional de referencia que escucha, orienta y acompaña en la toma de decisiones en momentos clave. El 47% de las familias destaca una mejora en su calidad de vida global. |
| Superado el impacto inicial del diagnóstico, el 67,7% de las familias con personas con discapacidad aún cuenta con una red de apoyo deficitaria, evidenciando la importancia de que la orientación, los recursos y el acompañamiento se mantengan de forma sostenida en el tiempo. | El 91% de las personas beneficiarias cree que el Plan Familia ha impactado favorablemente en el desarrollo de la persona con discapacidad y el 89% reporta mejoras en su dinámica familiar. |
| El 57,2% de las familias no tiene claro cómo será el futuro laboral de su hijo o hija con discapacidad y solo el 13% cree que podrá trabajar en una empresa ordinaria. Además, el 60% duda que llegue a contar con las competencias necesarias para desenvolverse con autonomía en un futuro puesto de trabajo. | El 57% destaca haber accedido a información y herramientas clave para el desarrollo de habilidades personales y prelaborales a través de Plan Familia. Además, el 52% de las personas beneficiarias en edad laboral logró acceder a un empleo en 2025. |
| El 67% de las familias manifiesta sentir una elevada sobrecarga mental y física en su día a día, lo que pone de manifiesto el impacto emocional y organizativo de los cuidados. | El 41,6% reconoce haber fortalecido su capacidad para afrontar retos y 9 de cada 10 percibe mejoras en su bienestar emocional gracias al acompañamiento continuado y a los espacios de orientación y apoyo de Plan Familia. |
Fuente: Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo Fundación Adecco
El Plan Familia aporta un acompañamiento integral que responde a las principales necesidades identificadas por las familias, combinando apoyo emocional, coordinación de recursos y orientación en momentos clave del ciclo vital. En concreto, impacta en las siguientes áreas:
ACOMPAÑAMIENTO INTEGRAL Y CONTINUADO
El Plan Familia ofrece un acompañamiento integral y continuado que aborda de forma coordinada las distintas dimensiones que influyen en la vida de las familias: terapéutica, social, formativa, emocional y laboral. Las familias destacan especialmente la importancia de contar con una figura profesional de referencia que escucha, orienta y acompaña en la toma de decisiones, facilitando el acceso a recursos y la definición de objetivos realistas de mejora.
Este apoyo global contribuye a reducir la sensación de soledad, el estrés y la incertidumbre, al tiempo que refuerza la seguridad y la confianza de las familias.
IMPULSO DE LA AUTONOMÍA
El programa favorece el desarrollo competencial y avances en autonomía personal, comunicación, habilidades sociales y bienestar emocional, aspectos fundamentales para la inclusión educativa y laboral futura.
DISEÑO DE PLANES DE INTERVENCIÓN Y ORIENTACIÓN LABORAL
El Plan Familia diseña planes de intervención personalizados mediante la coordinación de recursos sociales, educativos, formativos, sanitarios y de empleo, incorporando el desarrollo competencial y la orientación laboral como elementos clave para mejorar la empleabilidad y la autonomía de las personas con discapacidad.
COORDINACIÓN DE RECURSOS Y CONTINUIDAD TERAPÉUTICA
El Plan Familia favorece la continuidad terapéutica de las personas con discapacidad mediante un acompañamiento que facilita el acceso, la coordinación y el seguimiento de terapias especializadas, esenciales para su desarrollo, bienestar y autonomía. Este apoyo contribuye a dar estabilidad a los procesos terapéuticos y a orientar a las familias en la identificación de los recursos más adecuados a cada necesidad, incluyendo, cuando es necesario, un respaldo económico que ayuda a mantener dichas intervenciones en el tiempo.
ESCUELA PLAN FAMILIA: RED DE APOYO
La Escuela Plan Familia desarrolla talleres dirigidos a los familiares y personas beneficiarias, para fomentar el diálogo y el aprendizaje. El objetivo es compartir información y formación especializada acorde a sus necesidades, reduciendo el aislamiento y fortaleciendo el sentimiento de acompañamiento entre familias.
Como concluye Ana Múgica, coordinadora del Plan Familia de la Fundación Adecco: “El Programa Plan Familia es un recurso transformador que acompaña y sostiene a miles de familias con una persona con discapacidad. Este acompañamiento fortalece la autonomía familiar, reduce la incertidumbre y sienta las bases para un proyecto vital más estable. Cuando las familias cuentan con orientación especializada y apoyo continuado, se generan mejores condiciones para la inclusión social y laboral de las personas con discapacidad”.
