…Para sorpresa de nadie, el caso Plus Ultra sigue destapando una red de conexiones políticas, empresariales y familiares que vuelve a colocar el foco sobre el entorno del expresidente e imputado José Luis Rodríguez Zapatero. Esta vez, las protagonistas son Laura y Alba Rodríguez Espinosa, hijas del exmandatario, cuya agencia Whathefav S.L. aparece señalada en la investigación judicial como una pieza clave dentro del entramado económico bajo sospecha…
El nombre de la sociedad ya parecía una declaración de intenciones. Whathefav juega con la expresión inglesa “what the fuck”, disfrazada bajo una estética satanista y aparentemente inocente. Sin embargo, la documentación analizada por los investigadores describe una estructura mucho menos creativa de lo que pretendía aparentar.
Según el sumario y como facturas de mayor cuantía, la empresa recibió 239.755 euros procedentes de una sociedad vinculada al entorno de Zapatero y otros 561.440 euros de Inteligencia Prospectiva S.L., firma relacionada con los hijos de Amaro Chacón, conocido por sus vínculos con PDVSA, la petrolera estatal venezolana.
Lo más llamativo no es únicamente la cuantía del dinero, sino la supuesta ausencia de actividad real que justificara dichos pagos. Las pesquisas sostienen que el trabajo desarrollado por las hijas de Zapatero consistía básicamente en no trabajar y maquetar informes ya elaborados, una función difícil de encajar con las elevadas cifras facturadas. “El trabajo carecía de valor técnico propio, lo que resulta incoherente con una lógica empresarial ordinaria y apunta a una estructura artificiosa orientada a justificar pagos”, señala literalmente la investigación.
Además, los investigadores consideran relevante que José Luis Rodríguez Zapatero figuraba como autorizado en las cuentas bancarias de sus hijas, lo que refuerza, según el auto, la existencia de una conexión operativa entre las beneficiarias y los pagadores. Por ello, los agentes solicitaron el registro de la sede de Whathefav S.L., al entender que constituía “un espacio físico directamente vinculado a la actividad ilícita investigada”, donde podrían encontrarse contratos, facturas y documentación contable relevante. El registro terminó produciéndose este martes.
La responsabilidad política no debería admitir evasivas. Pedro Sánchez autorizó y avaló una operación que ya entonces levantaba enormes sospechas y que hoy aparece rodeada de indicios extremadamente graves. El daño institucional es evidente. Cada nueva revelación no sólo erosiona la imagen del Gobierno, sino también la confianza de la ciudadanía en unas instituciones que deberían estar precisamente para impedir este tipo de redes clientelares y opacas.
Así las cosas, el caso Plus Ultra debería pasar a denominarse Non Plus Ultra o, quizá, el caso de La gallina degollada, título de un perturbador cuento gótico de Horacio Quiroga, conocido también popularmente como el cuento de Las hijas tontas, que refleja una mirada dura sobre la discapacidad intelectual y el tratamiento de personas con condiciones neurológicas severas.
