Partiendo del título (Grande-Marlaskagada, Fernando), voy a empezar la conversación con la declaración del Ministro de Interior que califica la inseguridad que viven los ceutíes como “subjetiva”, esto es, que lo que ocurre en Ceuta, en lo referido a seguridad (que es de su competencia), no es algo basado en hechos, vivencias o datos, sino que es algo que pertenece o que es relativo al sujeto y a su modo de pensar o sentir, y no al objeto en sí mismo.
Siendo magistrado y habiendo presidido la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, (del 2012 al 2017), sabe leer las resoluciones judiciales, pero ha elegido una “subjetiva deriva”, en la que se ofusca y confunde sus ideas hasta acabar diciendo frases o idioteces dignas de ser eliminadas nada más ser pronunciadas. Y digo esto, porque la jueza María Tardón y la Fiscalía de la Audiencia Nacional sostienen justo lo contrario: que con la entrada masiva de inmigrantes, se ha afectado la seguridad pública.
Dice el Auto del juzgado Central de Instrucción 3, del 7 de septiembre de 2026, en el que se acuerda que la Audiencia Nacional es competente para investigar lo sucedido que: Debe compartirse igualmente con el Ministerio Fiscal la necesidad de tener en cuenta que los hechos investigados no se limitan a un episodio aislado de inmigración irregular, sino que presentan una evidente incidencia sobre intereses esenciales del Estado, habiendo afectado al control de las fronteras exteriores de España, a la seguridad pública y al funcionamiento ordinario de diversas instituciones y servicios públicos.
Por tanto, y aunque en el Auto haya más de 400 palabras, cualquier lector de inteligencia media que haya estudiado en el siglo XX, puede comprender que no es una cuestión subjetiva que con la invasión de Ceuta, organizada por personas todavía desconocidas, se ha afectado y afecta la seguridad pública y otros muchos intereses esenciales del Estado.
Además, y previamente, el ministro ya había afirmado que nada permitía “atisbar” lo que ha ocurrido. Eso sí que es un elemento subjetivo. Si el encargado de la Seguridad Pública no atisba la entrada organizada de entre 75 y 85.000 personas colapsando las fronteras y la capacidad de reacción.…, será mejor no tener ministro, ni ministerio. Y si se mueren más de cien inmigrantes-invasores, no es necesario investigarlo: Según el relato del ministro, sabemos quién no fue (según el ministro, no fue Marruecos), pero no sabemos quiénes son los responsables.
En 2016, el hijo de Avelino y marido de Gorka, con la experiencia y prestigio de su ejercicio como juez (dilapidada como ministro) pública: ”Ni pena, ni miedo: Un juez, una vida y la lucha por ser quienes somos”. Ahora como ministro se ha empeñado en negarse a sí mismo. Vaya manera de arruinar una trayectoria profesional para dejar de ser quien se es. O ¿es que fue siempre así y no nos habíamos enterado?.En verdad, me inclino porque fue y es así.
No es una opinión subjetiva la mía. Visto que maneja un dossier de periodistas y tertulianos de televisión, identificados con su ideología política y sin rubor dice que es una herramienta de trabajo. Lo que no dice es que como tal afecta a los derechos fundamentales, a la libertad de ideología y de opinión y a la intimidad de cada uno. Por no entrar en el coste económico que semejante porquería de “trabajo” tiene, lo que bien podría mirarse desde la perspectiva del delito de malversación y prevaricación.
Tulio RASCHETTI.
