MARLASKA, MARLASCÓN, DIMITE CAMPEÓN

Al PP se le ha gastado de tanto usarla la petición de dimisión. Pero con Fernando Grande-Marlaska ya no hablamos de una vez, ni de dos, ni de una mala tarde parlamentaria: llevan años pidiéndole que se vaya.

La primera gran ofensiva llegó en 2020, con el cese del coronel Diego Pérez de los Cobos. El PP ya entonces le exigía marcharse y lo acusaba de haber perdido la confianza de Guardia Civil, jueces y fiscales. En 2022 volvió a reclamar su dimisión por la tragedia de la valla de Melilla. En 2023, otra vez, por la falta de efectivos y la inseguridad. Y en 2026 la lista se ha convertido directamente en colección: por el caso del ex DAO de la Policía acusado de agresión sexual, por la política migratoria, por Ceuta y por lo que los populares consideran mentiras y ocultaciones del ministro.

No hay una cifra oficial sencilla de “veces que el PP ha pedido la dimisión de Marlaska”, porque las exigencias se repiten en Congreso, Senado, ruedas de prensa y declaraciones territoriales. Pero sólo en 2026 encontramos varias ofensivas públicas distintas: febrero, abril, junio y septiembre. En septiembre, Miguel Tellado llegó a exigir no sólo su dimisión, sino elecciones, acusándole de haber desatendido la seguridad de Ceuta.

Y luego está Margarita Robles.

Defensa e Interior llevan ocho años protagonizando una relación política que se parece demasiado a una pareja obligada a compartir piso. Han chocado por la Guardia Civil, por competencias durante la pandemia, por Marruecos y, últimamente, por Ceuta. Este verano el enfrentamiento volvió a quedar expuesto cuando Robles sostuvo que el CNI había alertado de la crisis migratoria y Marlaska lo negó públicamente. Dos ministros del mismo Gobierno ofreciendo versiones distintas sobre un asunto de seguridad nacional. Eso ya no es una diferencia de matiz. Es un problema.

Porque Interior no es Cultura ni Consumo. Interior maneja Policía, Guardia Civil, fronteras, seguridad y una parte esencial de la información que llega al Gobierno. Cuando Defensa dice una cosa e Interior otra, alguien está mal informado, alguien interpreta mal o alguien no está contando toda la verdad. Y cualquiera de las tres opciones es mala. Marlaska ha sobrevivido a todo. A Pérez de los Cobos. A Melilla. A las críticas de asociaciones policiales y guardias civiles. A las broncas con Robles. Al escándalo del ex DAO. A Ceuta. A las sucesivas peticiones de dimisión. Tiene más vidas políticas que un gato metido en un Consejo de Ministros. Pero precisamente ahí está el problema. Cuando a un ministro le piden tantas veces que dimita, puede ocurrir que la oposición haya convertido la dimisión en muletilla. O puede ocurrir algo bastante peor: que el ministro se haya acostumbrado a que nunca pasa nada.

Y ésa es quizá la mayor deformación de nuestra política. Antes una contradicción grave dentro de un Gobierno provocaba una explicación. Después, una rectificación. En último término, una dimisión. Ahora provoca una tertulia. Al día siguiente, otra cosa.Marlaska sigue.  Robles sigue. Sánchez sigue. El PP vuelve a pedir que Marlaska se vaya. Y vuelta a empezar.

Así que podríamos ahorrarnos ya media sesión de control y colocar un cartel permanente en el Congreso:

MARLASKA, MARLASCÓN, DIMITE CAMPEÓN.

Y debajo otro:

RESPUESTA DEL MINISTRO: NO.

pedro de aparicio y pérez de Lucentis…

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