Los eslóganes, los chascarrillos, los besos de campaña, las canciones y las ocurrencias presidenciales sirven para que el mensaje se quede pegado al cerebro del votante. Miquel Iceta bailaba para llegar a lo más alto, Pedro Sánchez recomienda libros, prepara listas musicales, besa a su esposa en los mítines y un buen día proclama: «Soy un perro, pero sin amo». ¡Hostias! La política española se ha convertido en un concurso de mascotas, canciones y sentimientos.
Y ahora aparece Carlos Cuerpo, vicepresidente, economista, hombre tranquilo y nuevo escudero del sanchismo. La salida de Óscar Puente le añade provisionalmente Transportes a su cartera. Menudo regalo: los trenes, los retrasos, las incidencias y una tragedia que exige respuestas. De los números de la economía al avispero ferroviario. Cuerpo de ministro, alma de tecnócrata y paciencia de santo.
Sánchez necesita un Cuerpo que no grite, que no se pelee con medio país y que no arrastre las batallas políticas de sus compañeros. Un hombre de traje planchado, sonrisa administrativa y respuestas de Excel. El problema es que gobernar España no consiste solamente en cuadrar balances. También hay que dar la cara cuando las cuentas dejan de ser números y empiezan a tener nombres y apellidos.
Pero lo verdaderamente interesante viene después. ¿Está preparando Sánchez a Carlos Cuerpo para sobrevivir políticamente a una posible derrota electoral? ¿Puede convertirse en la cara amable de un socialismo que necesite renovar escaparate? Cuerpo no parece tener madera de secretario general del PSOE, pero podría tener hechuras de jefe de una oposición que necesite menos bronca y más credibilidad. Claro que para eso primero tendría que dejar de ser exclusivamente el hombre de confianza de Pedro.
CUERPO DE PERRO. Sánchez dice que no tiene amo. Cuerpo tiene jefe. Y el PSOE empieza a necesitar algo bastante más importante que otro eslogan: un proyecto capaz de sobrevivir a sus propios protagonistas.
Porque una cosa es tener cuerpo de Gobierno y otra muy distinta tener cuerpo para aguantar lo que viene.
pedro de aparicio y pérez de Lucentis…
