Nadie puede comprar una invitación a uno de los encuentros Bilderberg, aunque muchas multinacionales lo han intentado. Es el comité directivo quien decide a quién invita. Lo que el periódico londinense The Guardian denomina un modelo de
Según una fuente del comité directivo del Grupo, “Los invitados deben venir solos; sin esposas, amantes, maridos o novios. Los “asistentes personales” (es decir, guardaespaldas fuertemente armados, normalmente ex miembros de la CIA, del MI6 y del Mossad) no pueden asistir a las conferencias y deben comer en una estancia aparte. Ni siquiera el “asistente personal” de David Rockefeller puede acompañarle durante el almuerzo una vez que haya empezado
Los asistentes no están obligados a seguir las normas y regulaciones que cualquier otro ciudadano mundial. Por ejemplo no pasan las aduanas o presentan visados.
La presidencia de la mesa de trabajo sigue un orden alfabético rotatorio. Un año, Umberto Agnelli, el fallecido presidente de Fiat, se sienta al frente. Al año siguiente, Klaus Zumwinkel, presidente de Deutche Post Worldnet AG y Deutche Telekom, ocupa su lugar. Estados Unidos es el país con más participantes debido a su tamaño.
Cada país envía, normalmente, una delegación de tres representantes: un industrial, un ministro o un senador y un intelectual o editor. Países pequeños como Grecia y Dinamarca disponen, como máxo, de dos asientos. Las conferencias consisten normalmente en un máxo de 130 delegados. Dos tercios de los presentes son europeos y el resto procede de Estados Unidos y Canadá.
Los participantes mexicanos pertenecen a una organización hermana menos poderosa:
La regla de Chatham House
El Royal Institute of International Affairs fue fundado en 1919, tras los Acuerdos de Paz de Versalles, y tiene su sede en
La regla de Chatham House consiste en que los participantes de una reunión pueden divulgar la información que se ha generado en ella, pero deben guardar silencio acerca de la identidad o afiliación de quienes la han facilitado; tampoco se puede mencionar que tales datos proceden de uno de los encuentros del Instituto.
La regla de Chatham House permite que la gente hable a título individual sin representar a las instituciones en las que trabajan; ello facilita el libre debate. La gente se suele sentir más relajada si no se les menciona y deja de preocuparse de su reputación o de las plicaciones de sus palabras.
En 2002, se clarificó y reforzó la aplicación de la norma: “Los encuentros de
El grupo Bilderberg organiza cuatro sesiones de trabajo diarias, dos la mañana y dos la tarde, excepto los sábados, cuando sólo hay una reunión vespertina. El sábado la mañana, entre las 12 y las 15 horas, los miembros del Grupo juegan al golf o nadan, acompañados sus “asistentes personales”, hacen excursiones en barco o helicóptero.










