Según Por este motivo, Bayer HealthCare (BHC) ha dirigido una gran parte de sus estudios a las enfermedades cardiovasculares y cuenta con numerosas sustancias dentro de este proyecto. Este fue el principal mensaje que se quiso transmitir a los periodistas de todo el mundo durante el seminario que tuvo lugar la semana pasada en Colonia, Alemania. En los laboratorios Bayer, los científicos están enfocando sus investigaciones hacia las enfermedades coronarias, trombosis y los fallos cardiacos y así acelerar la identificación de los medicamentos destinados a tal efecto. La clave es obtener resultados en personas lo antes posible. Un buen ejemplo de esto que venos diciendo es el caso del Factor Xa, que ya se está experentando en procesos clínicos. En este sentido los científicos de Bayer están preparados para un éxito completo de la estructura química de la fase de optización, en tan solo dos años. El Factor Xa es la prera sustancia de una nueva clase de activos orales contra la trombosis. Esta enza es catalizadora en los procesos de formación de los trombos. Para el doctor Martin Bechem, “Una droga segura y efectiva, que puede ser tomada de manera oral mediante una dosis fija, y que es necesaria para prevenir, a largo plazo, trombosis, apoplejías e infartos de miocardio”. La seguridad y eficacia de este medicamento ha sido probada en dos ensayos clínicos llevados a cabo en Europa y en Estados Unidos y que incluían a más de 1.300 pacientes. 30 años con Adalat Echando la vista atrás, Bayer cuenta con tantes medicamentos desde sus preros proyectos y que son efectivos en distintas indicaciones. Una de estas sustancias es la sGC. Esta enza puede atar grandes beneficios clínicos en el tratamiento de la angina de pecho, hipertensión, paradas de corazón e, incluso, la disfunción eréctil. Pero lo que en estos días se celebra son los 30 años de Adalat. “La exitosa historia de Adalat comienza en los años Falta de prevención en pacientes de alto riesgo El presupuesto global destinado al tratamiento de problemas cardiovasculares supone, hoy en día, más de 1 trillón de dólares, según explica el profesor Dr. Stephen MacMahon de Actualmente, los pacientes con más posibilidades de sufrir este tipo de enfermedades no reciben ningún tipo de tratamiento preventivo. Las consecuencias de una epidemia de enfermedades cardiovasculares y de diabetes del tipo II puede ser devastadora. Los gastos que supondría, además, podrían pedir el buen desarrollo económico y, en consecuencia, experentar un aumento de los índices de pobreza. A pesar de esta visión tan tremendista, según MacMahon, todavía existe una pequeña otunidad de introducir medidas de prevención contra este tipo de epidemias, aunque para ello se requiera una actuación inmediata










