En los últos tiempos, hemos asistido a la proliferación de bitácoras electrónicas entre los profesionales del mundo de la comunicación. Periodistas, comunicadores y cualquiera que se aventure puede poseer un pedazo el ciberespacio en el que expresar sus opiniones. Estos diarios personales han cobrado tal tancia que incluso son utilizados como fuente los propios medios. Sin embargo, su razón prigenia se desvirtúa en pro de ese uso comercial que prolifera alarmantemente.
En los últos tiempos, hemos asistido a la proliferación de bitácoras electrónicas entre los profesionales del mundo de la comunicación. Periodistas, comunicadores y cualquiera que se aventure puede poseer un pedazo el ciberespacio en el que expresar sus opiniones. Estos diarios personales han cobrado tal tancia que incluso son utilizados como fuente los propios medios. Sin embargo, su razón prigenia se desvirtúa en pro de ese uso comercial que prolifera alarmantemente.
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Sin embargo, este paladín de la libertad de expresión está dando paso a una vulgarización que desprestigia los loables principios con los que se ha venido desarrollando: no son pocos los medios de comunicación que se están aprovechando de los contenidos de las bitácoras para rellenar páginas.
En este sentido, el diario gratuito de Recoletos nació con el objetivo de que fueran los ciudadanos quienes participasen de manera activa en la elaboración de sus informaciones (además de Qué!, elmundo.es de Gumersindo Lafuente es el anfitrión de este tipo de formatos).
Pero los medios de comunicación no son los únicos que se aprovechan de este ‘tirón’: célebres periodistas y comunicadores, a pesar de tener sus propios espacios dentro de los medios convencionales, han optado personalizar sus blogs, con el objetivo de tener presencia en la red y no dejar pasar este tren informativo (…¿y de autopromoción?).
Seguiremos informando…










