A ratos, España se parece al ambiente que describen los cuentos de Flannery O’Connor. Lean ejemplo el relato titulado ‘Es difícil encontrar a un hombre bueno’. Es lo más parecido a una serie compuesta dos directos de izquierda y un gancho de derecha. Después de leerlo tienes que dejar el libro, tomarte dos copas, conducir una mañana entera rumbo al sur, mandar a tomar viento al que escribió eso de ‘Al volante no fumes’, y besar el casco de un guardia civil.
Lo mismo pasa en Marbella, donde no debes fiarte ni del juez, justiciero arrollador que ha enviado al oprobio a justos y pecadores en el mismo furgón. No es fácil encontrar a un hombre bueno. Tanto que el encargado de gestionar esta situación es un tal Pendón, preboste de la Diputación de Málaga, hombre predestinado al delito como diría mi querido Laurence Ste, que ya en su Tristam Shandy sostenía la indiscutible teoría de que con algunos apellidos no se puede llegar a nada. Pues no es así.
Si te apellidas Pendón puedes encarnar la pureza técnica de una comisión gestora que administre licencias, aunque hayas sido uno de los que colaboraron en el envío masivo de mensajes para la movilización trotskista del 13 de marzo. Ante el juez, Pendón argumentó que aquel día había sufrido un calentón. Eso mismo dijeron los bolcheviques ante algún magistrado, pero entonces el juez no les pudo oír que yacía muerto en la nieve sucia. Hemos de suponer que ahora que Chaves va a visitar Marbella una vez al mes, como el virrey de gira colonias, se ocupará también de tomar la temperatura coral al sujeto, y suministrarle hielo en caso de repunte térmico.
A nadie le ha extrañado la redada en Marbella. Me temo que las sorpresas vienen a partir de ahora. Algo silar ocurre en la radio, pero las consecuencias son opuestas. Uno demuestra lo que todo el mundo sabe y le quieren echar del club. Abellán ha atado elementos suficientes como para desacreditar de vida a quienes manejan un instrumento de medición del que dependen los ingresos de las emisoras y el precio de los anuncios. Los anunciantes saben que el estudio no se lo creen ni en el Palmar de Troya. Los directores de cadena tienen el mismo escozor. Y sin embargo amenazan con expulsar del cuerpo al poli de anticorrupción. ¡Que le echen! Por incrédulo. Nunca jamás una mentira colectiva tuvo tan buena prensa. ¡Qué pena que no hayan hecho como en determinado cuerpo de seguridad! Al que duda se le asciende, y así formamos la llamada ‘Brigada Pablo Iglesias’.
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